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‘Siembra para cosechar’, una columna de Luis Figueroa Luna

* El autor es especialista en coaching, temas de desarrollo y superación personal.

por Luis Figueroa Luna

Sembrar es básicamente la acción de esparcir semillas en un terreno preparado para que germinen y den plantas o frutos. Pero esta vez lo usaremos figuradamente;

Todos sabemos que si sembramos semillas de tomate pues cosecharemos tomates. Eres una persona de paz, Siembras paz, Entonces vas a cosechar paz. Solo que a veces sembramos indiferencia y queremos cosechar amor.

Queremos que nuestros hijos nos amen y nos obedezcan, pero ¿cuánto tiempo pasamos con ellos? Y además tiene que ser tiempo de calidad no nada más estar por estar, tiene que ser buena semilla, el tiempo que estamos con ellos tiene que ser aprovechado para instruirlos con amor, aunque suene muy cursi, es lo mejor.

Para cosechar hay que sembrar.

No se puede pedir prosperidad si no trabajas para recibirla. Yo creo en Dios pero sé muy bien que si mi fe no es activa no sirve de nada, porque del cielo no cae dinero, ni caen trabajos, ni caen buenos esposas o esposos, ni caen buenos colaboradores, del cielo lo único que nos va a seguir cayendo es agua y bueno una que otra descarga eléctrica.

Entonces el que cosecha es porque sembró, dedico tiempo e hizo su esfuerzo en sembrar y cuidar lo sembrado para que en el momento adecuado tuviera el derecho de cosechar, en otras palabras si usted quiere RECIBIR lo primero que usted tiene que hacer es DAR.

Ahora dos cosas importantes; el que siembra escasamente, escasamente cosechara, y por consecuencia el que siembra abundante, pues claro está.

Les comparto que hay una clave para que la ley de la siembra y la cosecha sea efectiva; si alguna vez te sientes presionado para dar, mejor no des, porque lo realmente importante es que lo que des sea de corazón y con la actitud correcta, si no tu siembra será poco efectiva y no recibirás del todo lo que estabas esperando, esto es clave y vendría siendo algo así como el abono.

Lo que tu sembraste ayer es lo que estás cosechando hoy.

¿Qué paso? ¿No te gusta lo que estás cosechando? La cosecha es siempre mayor que la siembra. Tú cultivas una semilla y cosechas, treinta, sesenta o ciento por uno.

Tienes que preguntarte: ¿Qué estoy sembrando?

Alguna vez me llegaron a decir “Estas cosechando lo que sembraste”, si no te gusta lo que recibes pues hay que poner atención en lo que estás sembrando.

La siguiente historia no es personal ni me lo revelo carne ni sangre, pero Se da el caso que cuando alguna suegra se pone mal con la nuera y la mira como una rival, como una ladrona que le ha quitado al hijo; ella le dice al hijo que tenga cuidado con la mujer con la que se quiere casar y cuando llega la nuera la mira de arriba abajo. La mujer se da cuenta que no le ha caído muy simpática a la mamá de su novio; a los cinco años de casada ya no mira que no le ha caído simpática sino que dice: “A esa vieja ya no la aguanto! ¡Qué no venga a esta casa!”

Si tú siembras discordia, ¿qué pretendes cosechar? ¿Eres una persona de paz? ¿Eres una persona que siembra amor? Y para colmo cuando se saben no bienvenidas, según no entienden el porqué de la situación, ojo todo lo que usted siembre, eso también segará.

Tendrá gran influencia el tipo y calidad de semilla, pero también es importante el cuidado desde la siembra hasta la cosecha.

Ahora todos sembramos algo con la esperanza de ser retribuido y el que me diga que no, miente. No necesariamente hablo de retribución monetaria, pero por lo menos unas gracias o una sonrisa, y que conste que eso no está mal y es totalmente natural, además de correcto es parte de ser agradecido.

Recuerden; cada quien recibe por justicia lo que ha sembrado.

Jim Rohn considerado el más más importante “filósofo” de negocios en estados unidos comparte estos principios; para ser un buen sembrador es necesario ser sabio, buen administrador y ambicioso, porque no hay nada de malo con ser ambicioso si se hace de la manera correcta y controlada.

Este principio aplica en cada aspecto de tu vida, familiar, laboral, financiero, social, etc. La semilla que tienes en tus manos tiene el poder de la cosecha, es cierto te podrá afectar un poco el tipo de tierra, las condiciones climáticas, plagas y una que otra ave abusadilla por ahí y serán situaciones inevitables, pero son situaciones que no tendrán por qué detenerte al contrario solo te harán cada vez más sabio.

Sembrar requiere pasión, inversión y empeño. las semillas deben ser sembradas, nada de “¡Qué linda la semillita! ¡La voy a guardar!” ¡Porque entonces nunca cosecharan!

Nunca te canses de hacer el bien

Contacto.-
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