Frente a la inseguridad en Coatzacoalcos pide Obispo no vivir con miedo
Anoche y esta madrugada del domingo, se celebró la Fiesta Pascual en la Liturgia.
Durante la misa de la Vigilia Pascual en Catedral San José, en este domingo de Resurección de Fuego Nuevo, el Obispo Rutilo Muñoz Zamora bendijo el agua y el fuego nuevo
Coatzacoalcos, Ver.– El Obispo de Coatzacoalcos Rutilo Muñoz Zamora pidió a los feligreses no vivir con miedo ante los problemas de la inseguridad ya que Cristo tiene el poder de salvarnos.
En su homilía por la Vigila Pascual, en la que bendijo el Fuego Nuevo y agua, el religioso aseguró que ni el miedo ni la muerte ya tienen dominio sobre los hijos de Dios.
«Los problemas de la inseguridad -quizás para algunos más hay problemas entre la familia, de la enfermedad- ¿cuántas situaciones que hoy nos ponen a prueba? Y pueden llevarnos a encerrarnos en nosotros mismos. Pero recordemos que Cristo tiene el poder para devolvernos para la vida, para hacernos hombres y mujeres nuevos», mencionó en su homilía.
«Nadie tiene más que poder que Cristo, ni el miedo, ni el pecado ni la muerte ya no tienen dominio sobre nosotros», reiteró Monseñor Rutilo Muñoz Zamora.
En esta madrugada de Domingo de Resurrección, el Obispo de Coatzacoalcos renovó las promesas bautismales de los fieles católicos, tras los pregones pascuales y encendido del nuevo cirio.
Recordó que los hijos de Dios, los que integran el cuerpo místico de la Iglesia, son herederos de una gloria futura.
Miles de católicos en Coatzacoalcos celebraron esta madrugada la ceremonia litúrgica de la Vigilia Pascual, en cada una de las parroquias que integran la Diócesis.
En Catedral San José, la ceremonia estuvo presidida por el Obispo de Coatzacoalcos y su párroco Miguel Angel Ramos.
«La Iglesia presenta signos que nos indican que toda la Creación es renovada y bendecida. Por eso hoy se bendice el fuego, la luz, el agua. Es una celebración cargada de símbolos, entre la noche y la aurora, entre las tinieblas y la luz.
Celebramos el paso del mundo viejo y desordenado, al nuevo orden de la nueva creación. Celebramos el paso de la esclavitud del pecado a la libertad de los hijos de Dios, de la incertidumbre y del sin sentido de la Vida a la procesión de la Tierra Prometida, los cielos nuevos, tierra nueva que el Señor prepara para nosotros», dijo el obispo.
«Es el paso de la muerte hacia la resurrección, del pecado hacia la gracia, del hombre viejo al hombre nuevo», reiteró.
Fue una larga vigilia, que dura varias horas, en donde el religioso aseguró que solo Dios es la fuente de alegría para vivir la vida.
«Esta es una noche para renovarnos en la fe, esperanza y en el amor. Cristo ha resucitado y se le ha aparecido a sus discípulos», dijo.


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