Marcelino, el arte y la mar de Coatzacoalcos
Sus obras evocan el mar de Coatzacoalcos y los lugares turísticos que ha visitado.
COSTA Veracruz te presenta la obra artesanal de Marcelino que está en exposición y a la venta en el malecón de Coatzacoalcos.
Como él, son alrededor de 1.8 millones de personas que se dedican a la artesanía en México
Texto.-Rocío Magaña / Fotos.- M.L
Coatzacoalcos, Ver.- Bajo una neblina a punto de disiparse, él mismo parecía una pintura no hecha por sus manos: sentado sobre el borde del malecón ribereño, mirando hacia el mar, tal vez inspirándose en el punto donde converge con el río.
Ahí en la entrada del Paseo de las Escolleras, Marcelino Quino Ramírez, expone a un lado de él, sus obras.
Son decenas de mini cuadros de paisajes, flores y animales, elaborados a través de las técnicas óleo y acuarela, que son exhibidos de manera improvisada en pequeños caballetes y cucharas de plástico.
Don Marcelino, de 51 años, originario de Catemaco, sólo estudió la primaria.
Lleva 20 años pintando y un poco más elaborando piezas de resina, placas para escritorio, tallando nombres en madera y haciendo llaveros y piezas para maquetas de ingenieros y arquitectos.
Apenas, bajo la gorra machada por tinta, ocultando el nombre de quien prometió una mejor vida para los veracruzanos, se logran ver sus ojos; su cara, su piel oscura y tostada denotan largas jornadas de vendimia bajo el sol; sus trapos, morral, pinceles, colores, integran básicamente su equipo de trabajo.
Es un artesano, artista, solitario, viajero, que va de ciudad en ciudad, vendiendo sus obras en 25 pesos, mismo que aprendió hace dos décadas en Mazatlán, en una escuela de arte.
“Aprendí viendo. A los que les daban clases era a quienes les explicaban, yo iba sólo como admirador”, narra Quino Ramírez.
Primero, fue un pasatiempo, ahora, su arte, es una forma de vivir, su negocio.
Aunque dice pintar cuadros grandes, comercialmente es más redituable en miniatura, debido a que la inversión eleva los costos y la venta se dificulta.
Se califica como un caminante, alguien que no puede establecerse en un lugar.
Tal vez por esa razón, se separó de su esposa y llega de vez en cuando a Minatitlán a visitar a su mamá, quien desde hace años vive en esa ciudad petrolera.
“Mayormente me dedico a pintar la pura zona turística; me gusta conocer los lugares bonitos que tiene México y he viajado a Cancún, Los Cabos, Bahías de Huatulco, Puerto Escondido, Mazatlán, Ixtapa Zihuatanejo, Acapulco, ente otros”, platicó.
– ¿Cuándo se dio cuenta que le gustaba pintar, que tenía las habilidades?.- se le interroga.
– Yo creo que se nace, porque en mi familia nadie pinta, más que yo.
El contexto
El oficio artesanal es uno de los más antiguos de la humanidad.
Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, elaborado durante el trimestre del 2011, más de 1.8 millones de personas mayores de 15 años se emplearon en alguna actividad artesanal o relacionada con este rubro.
De estas, 507 mil 368, laboraron como parte de la población ocupada que se dedica de tiempo completo a la actividad.
Casi 1.3 millones personas del sector artesanal, se ubican en la población subocupada (son quienes se dedican de manera parcial a la labor), por lo que buscan otro empleo para satisfacer sus necesidades.
Más hombres -71.65 por ciento- que mujeres -28.35 por ciento- se dedican a esta noble profesión.
Aunque el estado de Veracruz no figura entre los principales productores, el Doctor Francisco Javier Sales Heredia, del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública Cámara de Diputados de la Federación, da a conocer en la compilación “Las Artesanías en México”, que es necesario un mayor impulso a las políticas públicas humanistas y sociales, en la que los artesanos, hombres y mujeres, sean los protagonistas de la producción artesanal y que esta sea sustentable.




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