Es pecado de Ocultismo jugar Charlie, dice sacerdote de Agua Dulce
El Padre Fernando Cerero Ugarte, sacerdote de Agua Dulce. (Foto Javier Vidal)
Aunque asegura que es muy probable que el juego en sí mismo sea inocuo y que el demonio Charly no exista, puede ser un riesgo a que se abran puertas al Mal
Agua Dulce, Ver.- El sacerdote de Agua Dulce, Fernando Cerero Ugarte, aseguró que es muy probable que el juego denominado «Charly» sea inofesivo e incluso que no exista tal demonio pero que si es jugado puede ser dañino y abrir una puerta al Mal, debido a la intención de invocar a los espíritus.

El presbítero aseguró que jugar el reto “Charly” por la simple intención de invocar a los muertos ya es un pecado de ocultismo.
En las redes sociales, el presbítero Fernando Cerero aseguró que jugar el reto «Charly» por la simple intención de invocar a los muertos ya es un pecado de ocultismo.
«El juego en sí quizás no tenga nada de malo, ya sea que los lápices sean de colores; el problema no está en los elementos que se usen. Es muy probable que no ande por ahí un espíritu llamado Charly, que ande por todos lados con los chavos que juegan.
«El problema está en la intención de los niños o los jóvenes o adultos que pretenden invocar a los espíritus mediante este juego», opinó el religioso, anoche tras la crisis nerviosa con convulsiones que sufrieron unas adolescentes en su municipio.
«Respecto a la malicia que tiene el juego, recuerden que no es el juego Charly en sí mismo, no es el juego de los colores, podríamos inventarnos un juego con servilletas y palillos, y eso no tiene nada de malo. No significa que al jugarlo un espíritu vaya a manifestarse pero sí que en el momento de la intención de invocar a un espíritu… ya estamos cometiendo en primer lugar un pecado», opinó el religioso.
El presbítero Fernando Cerero Ugarte, de la parroquia de Agua Dulce, aseguró que jugar «Charly» es un riesgo porque mediante la curiosidad, podría ocasionar un daño espiritual al abrir las puertas al Mal.

Jugar “Charly” es un riesgo porque mediante la curiosidad, podría ocasionar un daño espiritual al abrir las puertas al Mal.
«Este juego nos puede llevar después a buscar otras cosas», manifestó, en su blog personal.
«En caso extraordinario, podría ser que a través de ese juego inocente el Mal pueda provocar un daño espiritual a cualquiera», dijo.
Añadió en su blog:
«Al parecer también en Agua Dulce ha habido estragos por el Juego del Charly. ¿Sugestión? ¿Histeria? ¿Posesión? ¿Broma? Aún cual sea la respuesta. ¿Vale la pena el riesgo? Ya jugarlo en si mismo es un pecado de ocultismo. Y toda persona que ha jugado este juego (adulto, joven o niño) debe pedir perdón a Dios mediante la Confesión».
En otros de sus post, el religioso comenta:
«Si aún no recibes el milagro que has pedido a Dios no es porque hayas orado sin fe, sino porque quizá has pedido sin confianza y has esperado sin paciencia».
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