El Pescador, la comunidad feliz donde no hay venta de alcohol ni partidos políticos
La comunidad indígena de El Pescador, se prohíbe la adherencia a partidos políticos y no hay ni cervezas ni cigarros.
En una de las comunidades indígenas de Pajapan, los ejidatarios y parcelarios tienen estrictas normas de convivencia: no permiten venta de alcohol, ni cigarros, ni adherencias a partidos políticos.
Tampoco permiten la intrusión de otras religiones que no sea la católica. Los habitantes de El Pescador han descubierto que solo así pueden llevar una vida en armonía entre descendientes indígenas nahuas y populucas
por Jorge Cáceres
Pajapan, Ver.– ¿Se imagina usted un poblado donde esté prohibido la venta de alcohol, no exista más que una sola religión y no se permita propaganda de partidos políticos? Pues sí existe, y esa comunidad se llama El Pescador y está en el sur de Veracruz.
Un poblado de Pajapan, Veracruz, en la sierra del sur de Veracruz hay una comunidad mayoritariamente indígena que desde que se fundó hace 29 años dejaron sus reglas bien claras: no permiten la venta de alcohol, ni cigarros, ni presencia de partidos políticos así tampoco dan espacio para sectas u otras religiones que no sea la Católica.
En total son más de 700 habitantes y 54 ejidatarios de El Pescador, a dos horas de distancia respecto a Coatzacoalcos, que están integrados en un comunidad que aspira a encontrar la felicidad… sin divisionismos.
Los grupos cerveceros de La Corona y La Superior han querido instalarse en El Pescador pero la misma gente los corre, no quieren saber nada de alcoholismo a diferencia de otras comunidades indígenas de Tatahuicapan, Mecayapan o Pajapan.
«Sin alcohol hay menos problemas», admitió Benito Xólotl, el agente municipal de El Pescador.
«Cuando hay más religiones también empiezan los problemas, ya la sociedad no está organizada. Cada quien jala con su grupo y hay divisiones. También estamos viendo la manera en cómo la gente ya no salga a otros pueblos, a los Estados Unidos, porque después vienen con otras ideas y se olvidan de las ideas de lo que es nuestras raíces indígenas», mencionó.
En El Pescador es una zona dedicada al cultivo, a la apicultura, pesca y cuidado de más de 150 hectáreas de mangle. En esa zona, ni siquiera hay acceso al internet y el único teléfono disponible es la de la caseta de la tienda.
Matilde Castillo Valencia, una joven maestra que trabaja para la CONAFE, enseña a leer y a escribir a los niños, y ella asegura que prohibir la venta de alcohol hace que haya menos pleitos entre la comunidad.
«La gente se pelea cuando toman alcohol, la gente que le gusta el alcohol mejor lo busca en otras partes pero aquí no, en El Pescador. No se permite ni en las fiestas patronales, en bodas sí pero que la gente lo compre en otra parte, porque aquí no hay ni una sola cantina», explicó la profesora.
La comunidad El Pescador se rige por un Consejo de Ancianos Indígenas populucas y nahuas que toman decisiones que después se trasladan a discusión en las asambleas ejidales.
Benito Xolotl Canela, agente municipal de El Pescador, explicó que desde que se fundó El Pescador se prohibió la venta de alcohol, la venta de cigarros, ni tampoco se permite la entrada de sectas religiosas, «que hagan templos pues andan dividiendo al pueblo», dijo.
NO HAY MILITANCIA PARTIDISTA
Otro de los acuerdos y normas internas de El Pescador es que no se permite la entrada a comités directivos políticos ni propaganda política pues también dividen a su comunidad.

Los habitantes recolectan el PET para no contaminar su pueblo; la basura orgánica la hacen abono y el resto lo queman.
«Pueden visitarnos todos los candidatos de los partidos políticos, pero lo que no está permitido en el reglamento interno es formar grupos que estén con un partido, porque esto trae muchos problemas en las comunidades. Trae muchas divisiones, pero todo son bienvenidos.
«En las elecciones claro que participamos con toda libertad en el estado de Derecho, sí podemos participar votando, pero adentro de la comunidad no está permitido pintar fachadas ni pegar posters ni nada por el estilo», explicó Vicente Palacios Muñoz, habitante de El Pescador.
Cuando uno de los habitantes violan este acuerdo de vender o comprar alcohol, a esa persona se le llama la atención y se amonesta mediante una asamblea entre todos los comuneros.
Se le cobra una multa, que puede ser desde 300 pesos hasta mil 500 pesos, como infracción.

El Pescador, la comunidad de Pajapan que es feliz al suprimir todos los factores que generan divisionismo.
– ¿Las mujeres u hombres se pueden casar con cualquier persona no importa que sea ajena a la comunidad?.- se le cuestionó al agente municipal.
– «Sí, se pueden casar con cualquiera, ya ahí es según cada quien», respondió Benito Xólotl, agente municipal.





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