Cuidado con el carril de alta velocidad, un artículo editorial de Luis Figueroa Luna
* El autor es especialista en coaching, temas de desarrollo y superación personal.
Haz un alto en tu vida, detente, respira. Medita. Disfruta tu alrededor, de los que te acompañan
por Luis Figueroa Luna
Se dice que vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir. Que nuestra cultura nos inculca el miedo a perder el tiempo, pero la paradoja es que la aceleración nos hace desperdiciar la vida.
Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo. Ec. 3:1
Cuando se intenta acelerar la maduración de una fruta, esta pierde su sabor.
En Estados Unidos algunos granjeros cosechan los tomates sin madurar para que no se malluguen cuando son transportados al mercado, pero antes de ser vendidos y estando aun verdes, son rociados con Dióxido de Carbono (CO2) para que queden rojos al instante.
Los tomates no tienen ningún problema, son totalmente comestibles, pero su sabor no tendrá punto de comparación con el de un tomate que se le permitió madurar a su tiempo.
No hay atajos en el camino hacia la madurez.
Hoy estamos obsesionados por la velocidad, queremos el arreglo rápido, el atajo, la solución inmediata a los problemas, alguna experiencia que nos quite o nos libere al instante de todos los dolores del crecimiento.
Pero déjame decirte que no importa cuan grandiosa, poderosa o conmovedora sea tu experiencia, el crecimiento siempre es gradual.
No te apresures.
No hace mucho me preguntaron si notaba que ahora los días o el tiempo se va mas rápido y después de meditar en eso pude darme cuenta que esa sensación no la tenia de niño y es que conforme vamos creciendo nos van inculcando la idea o la creencia obsesiva de que el tiempo se acaba y debes pedalear cada vez mas rápido.
Hoy todo el mundo sufre “la enfermedad del tiempo”.
Vamos siempre por el carril rápido sin tiempo para aprender a manejar nuestras emociones, queriendo evitar enfrentarnos a lo que pasa en nuestro cuerpo y en nuestra mente, evitando preguntas importantes y eso hace que nunca tengamos el tiempo y la tranquilidad que necesitamos para poder reflexionar acerca de lo que es realmente importante.
Dediquemos tiempo a lo que realmente vale la pena.
Hoy debemos plantearnos seriamente esta pregunta ¿En qué invertimos nuestro tiempo?
Sabes que lo mejor que le puedes regalar a una persona que aprecias es tiempo, es lo más valioso que le puedes regalar a tu familia.
Vamos, bajemos la velocidad, respira conmigo, inhala, una respiración profunda, ahora exhala lento, más lento con calma, respiremos de nuevo, inhala, profundo, ahora has una pausa, escucha el latido de tu corazón y dile:
“Tranquilo, no hay prisa”.
Si estás en tu trabajando serás mas creativo, podrás relacionarte mejor, darte a entender mejor, serás más productivo.
No siempre tienes que ir el carril rápido, busca un momento para desacelerar y disfrutar del camino.
“Cuando Dios quiere hacer crecer un roble gigante, toma cien años; pero cuando quiere hacer crecer un hongo, lo hace en una noche.”
Saludos y bendiciones.
contacto: Luis Figueroa Luna
Facebook: /luisfigueroalunaoficial
Twitter: @lfigueroaluna
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