En 2 meses habrá comunicación a través del Túnel Sumergido
La obra del Túnel Sumergido lleva un 85 % de avance, según la SIOP.
La empresa holandesa Volker Stevin trabaja en la última conexión.
Abrirán al tránsito la avenida Cristóbal Colón.
Coatzacoalcos, Ver.- El secretario de Infraestructura y Obras Públicas, Tomás Ruiz González, y el presidente Municipal, Joaquín Caballero Rosiñol, atestiguaron el avance de los trabajos de conexión de los elementos del Túnel Sumergido, que han entrado en su última etapa: en dos meses más, por primera vez, los trabajadores podrán cruzar caminando de una margen a otra del río Coatzacoalcos.
Es el tiempo que tomará a la compañía holandesa Volker Stevin International construir la “junta de cierre”, de apenas metro y medio de ancho, que completará físicamente la estructura del Túnel y lo convertirá en un solo cuerpo de 850 metros de longitud, sumergido bajo las aguas del río Coatzacoalcos. Para fines prácticos, el Túnel estará terminado.
Faltarán varios meses de trabajo para construir el pavimento interior sobre el cual rodarán los vehículos y la introducción de kilómetros de cables y tuberías de sistemas eléctricos, alumbrado, ventilación, drenajes y cámaras de vigilancia.
También, habrán de pavimentar la vialidad de un kilómetro y medio que enlazará la rampa del Túnel en la margen del lado de Allende con la avenida Jesús García Corona, en terrenos que todavía son propiedad de Petróleos Mexicanos y cuya donación está prevista para aprobarse en la sesión del Consejo de Administración convocada para este jueves 24 de septiembre.
Al mismo tiempo, se rellenará -ya empezaron- la excavación que fue necesaria hacer para construir la rampa de acceso en la calle General Anaya y Cristóbal Colón, en el lado de Coatzacoalcos. La intención es volver a pavimentar esta última, fracturada para permitir las obras y cerrada al tránsito desde hace una década. También, reponer el parque que fue removido y que se ubicará en el mismo lugar, sólo que esta vez con el Túnel debajo.
Precisamente sobre esa tierra vertida en las últimas semanas, Tomás Ruiz y Joaquín Caballero se reunieron con empresarios locales, académicos del área de ingeniería civil y de arquitectura, y con periodistas, para explicarles la situación actual del proyecto y lo que planean avanzar en los próximos meses.
El gerente de proyecto por parte de Volker Stevin International, el holandés Martien Huijbers, explicó las etapas de trabajo en las próximas semanas decisivas para la “junta de cierre”: lo primero es limpiar de sedimentos el espacio de metro y medio existente entre el elemento número cinco del Túnel y la rampa de acceso en el lado de Coatzacoalcos, que se ha azolvado con la corriente del río desde que se suspendieron los trabajos hace dos años.
Les llevará un mes preparar el equipo, embarcarlo desde el Europoort, en Róterdam, Holanda, y traerlo a bordo de dos contenedores: básicamente armazones metálicos para dar forma al concreto (llamados cimbras).
Será necesario otro mes para colocar las cimbras en su lugar y ocupar un concreto especial de fraguado bajo el agua, para construir un marco de metro y medio de ancho que selle el espacio existente entre la caja del Túnel y la rampa. Cuando el concreto haya madurado, podrán retirar las dos tapas de metal que desde hace dos años contienen las aguas del Coatzacoalcos y evitan que Túnel y rampa se inunden.
Mientras hablaba, un buzo de su empresa hacia su trabajo a pocos metros.
Martien Huijbers dijo que espera estar ahí, dentro de dos meses, cuando se haya extraído el agua remanente y se hayan retirado las tapas metálicas para cumplir una tradición de constructores de túneles: encontrarse con los trabajadores del otro lado y estrechar la mano de sus compañeros que caminaron desde el otro extremo de la instalación.
Bajo la lluvia, funcionarios, invitados y periodistas bajaron a conocer la rampa de acceso en el lado de Coatzacoalcos. Después cruzaron el río en una embarcación y caminaron dentro del Túnel en el lado de Allende, algunos de ellos por primera vez.
Ahí, con las aguas del río Coatzacoalcos a 18 metros sobre sus cabezas, comprobaron lo que una visita anterior ya había revelado: el Túnel es impermeable, sus paredes permanecen intactas y carece de filtraciones.



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