Conoce a ‘Costeña’, la manatí manca
Una manatí rescatada en la Laguna de Alvarado, en región central de Veracruz, perdió su brazo debido a la pesca inmoderada.
Perdió una aleta debido a que fue atrapada en una red de pesca en la Laguna de Alvarado; tuvieron que amputarle su brazo para poder salvarla.
Hoy ella vive feliz en el Acuario de Veracruz y espera que la visites. Conoce su historia.
por Jorge Cáceres
Veracruz, Ver.– ‘Costeña’ es un manatí que resultó atrapada de una aleta dentro una red de pesca en la Laguna de Alvarado, hace años.
Fue rescatada por médicos veterinarios del Acuario de Veracruz, pero que no pudieron hacer nada para salvarle su brazo que sufrió laceraciones al estar enredada en la malla tendida por los pescadores que realizan actividad inmoderada en la Laguna de Alvarado.

La manatí ‘Costeña’ perdió su brazo por la pesca inmoderada, pero aún así puede nadar y flotar. Toda su fuerza reside en su brazo que le sobrevive.
Los médicos veterinarios tuvieron que amputarle su brazo: quedó manca, sin una aleta, le falta un brazo… pero lo que le sobra ahora son atenciones, le sobra amor.
‘Costeña’ es un manatí, un mamífero acuático característico del estuario del Río Coatzacoalcos y Calzadas, y del sistema lagunar de Alvarado, aunque esta especie no tiene depredadores está catalogado en peligro de extinción por lo que está protegido por la Norma Oficial Mexicana 059.
La principal causa por la que esta especie anfibia esté dejando de existir es por la reducción de su hábitat y alimento, a razón de la intrusión del Hombre.
Otros muchos manatís mueren tras chocar con las hélices de los motores de las lanchas, o al quedar atrapadas en las redes.
«Los humanos hemos contribuido a que las poblaciones de manatís esté disminuyendo, al grado crítico que ahora esté catalogado como en peligro de extinción. El número de individuos no ha sido superado para que cambien de categoría como especie amenazada.
«Las cantidades de manatíes que hay ahora no son suficientes para sacarlo del peligro de extinción», reconoce Alejandro de la Rosa, médico veterinario del Acuario de Veracruz.
Afortunadamente en Veracruz podemos conocer la especie dentro el Acuario de Veracruz, que cuenta con un manatiario donde hay 8 de estos ejemplares. Ahí vive ‘Costeña’, con su brazo amputado.

Los 8 manatíes que hay en el Acuario de Veracruz comen mucho; se les da hasta más de 140 kilos de alimentos al día.
«Costeña ya tiene 13 años de edad y ya tuvo una cría; aunque no tiene una aleta, logró estabilizar su nado. Nada bien porque el otro brazo se le desarrolló más, lo tiene más grande que los demás», explica Alejandro de la Rosa, médico veterinario del Acuario de Veracruz y quien es el encargado del Departamento de Mamíferos Acuáticos, Aves y Reptiles.
El Acuario de Veracruz tiene actualmente un manatiario con 8 ejemplares de esta especie; dentro su programa de conservación y reproducción tienen 8 manatíes (un macho adulto reproductor, 3 hembras adultas, 2 machos juveniles y 2 crías de apenas un año y medio).
Este manatiario comenzó desde el año de 1998 y por aquí incluso han pasado manatís rescatados de la Cuenca del Río Coatzacoalcos, como los mamíferos Angel y César -que eran 2 bebés manatís capturados en el Río Calzadas y en un ojo de agua en Cosoleacaque-que fueron recuperados y rehabilitados.
Hoy estos ejemplares de manatís de la Cuenca del Río Coatzacoalcos ya no están en el estado, fueron trasladados a un parque acuático en el Caribe Mexicano.

Los manatís reciben adiestramiento para poder hacerles muestreos médicos sin que opongan ya ninguna resistencia.
“El manatí es un mamífero acuático, su dieta es herbívora. Ellos se alimentan de lechugas marinas, pastos marinos, lirios acuáticos, jacintos, y una infinidad de vegetales que existen en el lugar donde se distribuyen. Esa es su principal dieta en vida libre», explica su médico veterinario.
«Nosotros aquí en el Acuario de Veracruz les damos lechugas, apio, acelgas, espinacas, berro, col, papas, durante todo el día se les da 3 veces de comer. Comen mucho, un ejemplar adulto ingiere de 25 a 27 kilos de vegetales al día.
«Por los 8 ejemplares que tenemos, cada día les damos alrededor de 135 kilos de vegetales. Comen bastante bien. Ellos pueden aprovechar los nutrientes de los vegetales para producirlos en grasas; una hembra adulta pesa 480 kilogramos y cuando está gestante, su peso rebasa los 500 kilos. El peso de los machos es menor, llegan a pesar los 390 kilos a 420 kilos», menciona.
Su conducta es muy amigable con el hombre y entre los de su misma especie, dice.
«Los manatíes son muy sociables entre ellos, pocas veces hay conductas agresivas. Solo en etapa reproductiva, por los comportamientos del macho dominante», añade.
TRABAJO DE CONSERVACION
El médico veterinario Alejandro de la Rosa lleva años trabajando con los manatís en el Acuario de Veracruz; incluso ha participado en la mayoría de los alumbramientos de bebés, crías de manatíes nacidos en cautiverio en esta Unidad de Manejo Ambiental.
«Tenemos un exitoso programa de reproducción, fue aquí en el Acuario de Veracruz cuando nació la primera cría de manatí nacida en cautiverio en todo México. Primero nació Marina, después nació Cirene, Fabián, Camilo, Máximo y posteriormente Nati», explica el médico veterinario.
Es tanta la atención que le brinda los especialistas del Acuario de Veracruz a los manatís, que llama la atención que les ponen nombres de personas a estos ejemplares vivos… como si fueran individuos semejantes.
«Los manatís están muy acostumbrados con la gente, se les puede estar hablando y el manatí se da cuenta», menciona Alejandro de la Rosa.

En el manatiario del Acuario de Veracruz hay 8 ejemplares de esta especie que reciben el programa de conservación.
«Por la parte técnica, tenemos contacto directo, cuando nos ven ellos se acercan. Son muy sociables, las sesiones de entrenamiento a ellos les gusta mucho, porque les sirve para hacer terapias ocupacionales», dice.
«Me ha dejado muchas satisfacciones estar con ellos. Cuando se les toca, de repente vocalizan los manatís. Se comunican con nosotros. A ellos les agrada estar en contacto con los humanos, también me ha tocado ver el nacimiento de una manatí y es realmente increíble», añade.
«Me ha tocado ver desde que la hembra queda gestante, para hacerle los ultrasonidos y ver cuando tiene su embrioncito de apenas 2 centímetros. Y ver que ya esta próximo al parto ya con un embrión de un metro de largo, escuchar su latido cardiaco de la cría estando adentro del vientre. Es maravilloso», opina.
En el Acuario de Veracruz se han registrado ya con éxito 5 nacimientos de crías de manatí en cautiverio.
Desde el año de 1998, el Acuario de Veracruz empieza con su programa de conservación del Manatí, con la adopción de 2 crías huérfanas de nombre Pablo y Silvia, que tuvieron que recibir un tratamiento intensivo con una fórmula láctea como alimentación pues padecían desnutrición severa, a punto de morir.
Para concientizar a los veracruzanos de la importancia del manatí en los ecosistemas, el Acuario de Veracruz implementa cursos de educación ambiental, en el que se trabaja principalmente con los niños.
No se te olvide visitar el manatiario en el Acuario de Veracruz y conocer a COSTEÑA y sus amigos.
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