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Llanto e indignación en la despedida de la reportera veracruzana que fue asesinada

La Fuerza Civil implementó un fuerte operativo de seguridad en el velatorio de la reportera asesinada.

La Fuerza Civil implementó un fuerte operativo de seguridad ante los rituales fúnebres dentro el velatorio de la reportera veracruzana plagiada y asesinada en Orizaba

por Daniela Jácome H. / fotos de Manuela Vázquez

Orizaba, Ver.- El susurro del viento, el frío de 14 grados y la leve brisa de lluvia vuelven aún más nostálgica la tarde en Orizaba, en la calle poniente 3 en el centro de la ciudad, el llanto y la indignación se hacen presentes.

Dos niños uno de cuatro años y el más pequeño de tan solo 18 días de nacido no comprenderán lo que sucede a su alrededor, el porqué de tanto llanto, ni porqué su madre no estará con ellos a partir de ahora, tal vez, para cuando hayan crecido no recuerden mucho de lo sucedido en esta helada tarde de febrero, cuando su mamá les fue arrebatada dejándolos solos para vivir sin sus consejos.

En medio de la funeraria SOAICC, un ataúd de madera, brillante, encima una foto de Anabel -que circula en los medios- flores blancas la acompañan, dos cirios y cientos de lágrimas vertidas sobre la madera recién tallada por el olor a madera que se impregnaba en el salón.

Al interior solo los familiares; 15 aproximadamente, y uno por uno solo las amistades más cercanas pudieron pasar a darle el último adiós a Anabel Flores Salazar, periodista de Orizaba levantada y asesinada.

Los allegados y compañeros de la periodista pudieron ingresar solo con la encomienda previa de no tomar fotografías.

En el exterior de la funeraria y hasta varias cuadras a la redonda, decenas de elementos de la policia estatal (la misma que desapareció a los 5 jóvenes en Tierra Blanca) resguardan y fuerza civil.

Periodistas de todas partes del estado y del país han llegado hasta Orizaba para documentar este hecho atroz que lastima, hiere y denigra el periodismo, así como para despedir y solidarizarse con la familia de Anabel.

Era madre de dos pequeños, periodista del diario el Sol de Córdoba, anteriormente había trabajado en los diarios locales del Mundo de Orizaba y el Buen Tono, aunque estos dos últimos se deslindaran que trabajó para ellos, cubría la fuente policiaca en la zona que comprende Ciudad Mendoza, Acultzingo, Nogales, Maltrata e Ixtaczoquitlán.

La zozobra, miedo y desesperación impera entre los periodistas de la zona centro, se sienten vulnerables por la situación de inseguridad que viven a diario, en general el estado de Veracruz es el más peligroso para ejercer la noble profesión del periodismo sin embargo, en estos momentos le toca el luto una vez más al centro del estado.

La despiden, entre llantos y con la cercana vigilancia de la Fuerza Civil.

La despiden, entre llantos y con la cercana vigilancia de la Fuerza Civil.

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