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‘Pemex y Mexichem seguirán envenenando lentamente a Coatzacoalcos’: Greenpeace

La organización No Gubernamental, GREENPEACE, muestra los resultados de análisis químico de suelo y agua tras la explosión de Clorados II.

Coatzacoalcos, Ver.-  El Complejo Pajaritos es una bomba de tóxicos, afirmó esta mañana la organización internacional ambientalista Greenpeace.

Tras la explosión de la planta Clorados III en Pajaritos, la organización internacional Greenpeace presentó los resultados de un estudio químico ecológico realizado en la región aledaña al Complejo petroquímico que estalló.

Especialistas mostraron los resultados de laboratorios químicos de Inglaterra, a los cuales se les llevó muestras de agua y suelo de Coatzacoalcos, los cuales se encontraron altas concentraciones de sustancias químicas peligrosas y halladas en cuerpos de agua proveniente de Petroquímica Mexicana de Vinilo (Mexichem).

El grupo ambientalista GREENPEACE México realizó 10 muestreos en diversos puntos sobre el Río Coatzacoalcos para que sean analizados por laboratorios fuera del país; y así determinar el gradiente de contaminación tras el estallido de Clorados III y pronosticar sus secuelas a mediano y largo plazo.

El grupo ambientalista GREENPEACE México realizó 10 muestreos en diversos puntos sobre el Río Coatzacoalcos para que sean analizados por laboratorios fuera del país; y así determinar el gradiente de contaminación tras el estallido de Clorados III y pronosticar sus secuelas a mediano y largo plazo.

El agua proveniente de la tubería de descarga del complejo Pajaritos de la firma petroquimica PMV (operada por Mexichem y Pemex) contiene al menos 59 químicos orgánicos aislados, entre ellos algunos considerados de alto riesgo para el medio ambiente y la salud de las personas, por ser posibles cancerígenos.

De las 10 muestras tomadas, se encontraron Clorados, etanos Clorados y metanos Clorados así como bencenos Clorados.

Además encontraron una amplia gama de químicos orgánicos semivolatiles.

«De las muestras tomadas y analizadas en nuestros Laboratorios de Investigación en la Universidad de Esex, Inglaterra, la que arrojó resultados más alarmantes de presencia de tóxicos tras la explosión es precisamente la del agua proveniente de una de las tuberías del complejo Pajaritos, tubería que desecha decenas de químicos extremadamente tóxicos en el caudal del Río Teapa», manifestó uno de los investigadores, Miguel Soto, especialista en contaminantes.

«Hallamos al menos 59 químicos orgánicos aislados, entre ellos algunas consideradas extremadamente preocupantes para el ambiente y la salud de las personas al ser catalogados como posibles cancerígenos».

Estas sustancias prácticamente carecen de regulación en México y fueron encontradas en concentraciones superiores a lo permitido por la normatividad de Estados Unidos, dijo.

De las distintas sustancias, el químico más predominante es el Dicloruro de Etileno (EDC, por sus siglas en inglés), sustancia catalogada como posible cancerígeno por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) y los servicios de salud de los Estados Unidos.

Greenpeace también recolectó residuos sólidos en tierra.

Greenpeace también recolectó residuos sólidos en tierra.

Las concentraciones halladas de EDC superan de 10 a 28 veces los límites que establece Estados Unidos (3) respecto a las aguas residuales que vierte el sector de los plásticos.

La sola presencia en esas cantidades de EDC constituye una revelación alarmante de este estudio ya que su inhalación o ingestión puede afectar el sistema nervioso central, al hígado, los riñones, los pulmones y al sistema cardiovascular en los seres humanos, mencionó.

Además, la producción de EDC comúnmente resulta en la generación de residuos de destilación de tóxicos clorados, que son llamados residuos pesados y se encuentran contaminados con policlorados, dioxinas y furanos.

«Lo más grave es que ni Pemex ni Mexichem estén obligados a medir y reportar la descarga de estas sustancias», expuso.

El hallazgo de niveles altísimos de sustancias extremadamente tóxicas como el Dicloruro de Etileno en el tubo de descarga de Mexichem y Pemex es muy grave porque se trata de químicos que como ya explicamos conllevan daños a la salud no solo de los seres vivos que entran en contacto con ellos en el ecosistema acuático sino también en los trabajadores que todos los días laboran con este tipo de sustancias.

«Con este reporte demostramos que Pemex y Mexichem seguirían envenenando lentamente a la población deliberadamente con descargas cotidianas en los cuerpos de agua de químicos tóxicos peligrosos tal y como lo denunciamos por primera vez ¡hace 15 años!».

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Exigen a PEMEX que presente un plan de remediación ecológica en esta zona.

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