Coatzacoalcos es tierra de fosas clandestinas; hallan otra más al poniente
Hallan fosa clandestina con cuerpos en plena zona de desarrollo comercial urbano… atrás del lienzo charro, en un predio rústico.
No es la primera vez; han encontrado fosas clandestinas con cuerpos en varias colonias de la ciudad y hasta por la playa, por el malecón costero.
Con el hallazgo de una nueva fosa clandestina enfrente del centro de Convenciones, atrás del CECATI 31, Coatzacoalcos se ha convertido en un municipio que sirve como cementerio del crimen organizado. Han ‘sembrado’ muertos en el predio Veracruz hacia Las Barrillas, en el ejido Guillermo Prieto y en colonias como Villas del Sur, Punta Caracol, Puerto Esmeralda, López Mateos y hasta en la playa por el malecón costero.
Esta vez, se localizó una fosa clandestina frente a la zona de desarrollo urbano más importante, la franja comercial al poniente enfrente de las inversiones millonarias de las Torres Teatro y el Centro de Convenciones y Teatro de la Ciudad… justo detrás del antigüo lienzo charro.
por DANIEL TORRES
Coatzacoalcos, Ver.- “No es la primera vez que aparece gente muerta por aquí, pero aun así (las autoridades) no hacen nada. No dan razones, pero tampoco nos dan seguridad, es como si les dejaran usar este lugar como matadero a los delincuentes”, reclamaba una mujer al aire, luego del presunto hallazgo de un cementerio clandestino usado por presuntos integrantes del crimen organizado, frente al Centro de Convenciones
Varias bolsas de gran tamaño, presuntamente cargadas de restos humanos, acompañadas de otras más pequeñas señalaban el sangriento hallazgo, mientras que un intenso cerco policial que resguardaba el lugar delataba la magnitud del hallazgo; se hablaba de al menos una docena de cuerpos hallados esa misma mañana, y la cifra aumentaba al paso de las horas.
Al menos 20 patrullas de la Policía Naval, la Fiscalía General del Estado y ministeriales, escoltaban a elementos forenses, dejando a un lado sus fusiles de asalto, para cavar en aquellas fosa, ubicadas en un predio atrás de las de las instalaciones del CECATI, cerca del antiguo lienzo charro, al poniente de la ciudad, donde la mañana de este miércoles se hallaron los restos de varias personas.Tan solo en el 2014 se tuvo registro periodístico de por lo menos 11 hallazgos de fosas clandestinas en diferentes puntos del estado; en una de ellas fue hallado precisamente hace dos años el cuerpo decapitado de Gregorio Jiménez de la Cruz, reportero de la fuente policiaca; el número 10 en el sexenio de Duarte.
A inicios del 2015 fue hallada otra fosa en la comunidad de Chacaltiangis; una semana después el infierno vuelvía a repetirse como una letanía que marcó un sanguinario porvenir en los próximos meses del 2015, al encontrarse otra fosa más en la colonia Veracruz.
Un cerco de seguridad resguardaba a más de 800 metros de distancia de la prensa y de las miradas de los curiosos varios agujero de al menos 30 metros de diámetro, que contenían en su interior los cuerpos de varias personas, unas en pedazos, otras torturadas brutalmente, para después ser obligadas a cavar su propia tumba y morir degolladas.
El lugar se caracteriza por ser un paraje aunque un tanto desolado por su basta extensión, bastante transitado a sus alrededores debido a su cercanía con escuelas, fraccionamientos sobrepoblados y el mismo centro de convenciones.A pesar de esto el sitio se miraba en completo abandono por las autoridades, donde la espesa maleza y los árboles, hacen que se preste por la delincuencia para ser campo de ejecución y panteón clandestino.
Tras hacerse público el hallazgo, pocas personas pasaban por aquí, y quienes lo hacían caminaban con miedo, evadiendo las miradas y a veces saludando con recelo, la mayoría se encerraban en sus casa, tratando de esconderse de una cruda y aterradora realidad.
Peritos forenses, elementos navales y elementos caninos de la brigada de búsqueda del escuadron K-9 de la Fuerza Civil escarbaban sin cesar, y quienes ante el cansancio se iban turnando, a la par de que seguían encontrando más restos humanos, pues no dejaban de sacar bolsas blancas, donde guardaban enormes bultos.
Aves de carroña observaban a lo lejos, desde los árboles, sugiriendo el putrefacto festín que esperaban pacientemente.



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