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Liberación de tortugas en Veracruz

Liberan tortugas de la especie Carey.

/ Rodrigo Guerrero Chávez /

Está por concluir uno de los espectáculos naturales más importantes y concurridos en nuestro país, nos referimos a la temporada de anidación y liberación de las tortugas marinas.

Se trata de una actividad de la que México puede presumir ampliamente, pues aquí anidan siete de las ocho especies marinas que existen en el mundo. De ahí la gran atracción para los turistas tanto nacionales como extranjeros de participar de esta experiencia.

Con la intención de preservar esta especie marina, desde 1990 se estableció la veda «para las especies y subespecies de tortugas marina en aguas de jurisdicción Federal del Golfo de México y Mar Caribe, así como en las del Océano Pacífico, incluyendo el Golfo de California», según cita dicho acuerdo publicado en la Diario de la Federación.

Gracias a esta reglamentación se ha podido cuidarles a través de acciones que respeten y favorezcan su ciclo de vida, que va desde la concepción, crianza, tránsito, alimentación y reproducción que, además, impacta favorablemente los ecosistemas.

De acuerdo con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), a las tortugas se les considera indicadoras, porque «su presencia supone la relativa salud en los ecosistemas», además, son migratorias, pues a lo largo de su existencia transitan por distintas playas y mares, como los de nuestro país donde inician su ciclo de vida. Es por ello que, tanto gobierno como particulares, han creado programas para preservar la especie, principalmente aquellos relacionados con el turismo, como agencias de viajes y hoteleros.

Uno de ellos es el Programa Nacional de Conservación de Tortugas Marinas que nació desde mediados de la década de los sesenta, luego de que se diera una extracción masiva de especies en ambos litorales — su piel llegó a sustituir a la de cocodrilo en el mercado— lo que provocó que fuera considerada como una especie en peligro de extinción, al mermar su población.

Otros proyectos se han ido sumando. Tal es el caso de la Red Para Protección de Tortugas Marinas del Municipio de Los Cabos, conocida como Protomar, en la que participan los principales hoteles de Quintana Roo, como Presidente Intercontinental, Westin Regina y Grupo Pueblo Bonito, que fueron, además, pioneros del programa.

En plena época

En nuestro país, se tiene registro que la temporada de desove comprende los meses de mayo a septiembre, de ahí, se inicia con el proceso de incubación que tiene una duración de entre seis a ocho semanas.

Una vez concluido, se da el periodo de nacimiento y su inmediata liberación, que ha funcionado mucho como atractivo turístico.

«En 2003 se comenzó protegiendo 83 nidos; en los siguientes años la cantidad fue aumentando y, actualmente, se protegen más de dos mil nidos por temporada», comparte Carlos Villalobos, de Grupo Pueblo Bonito, quien a lo largo de dos décadas se ha dedicado al cuidado de las tortugas que llegan a las playas frente a los hoteles de la cadena.

«Durante estos 20 años de labores de protección hemos protegido alrededor de 16 mil nidos y liberado al mar más de un millón de crías de tortuga golfina, tortuga laúd y tortuga prieta», explica sobre las tres únicas especies que llegan a Los Cabos.

«El programa ha sido todo un éxito, la población de tortuga golfina se está recuperando favorablemente. Esas son buenas noticias, porque ha valido mucho la pena el esfuerzo», comenta Villalobos, pues asegura que ya son reconocidos por su labor por el gobierno, la comunidad y los huéspedes.

De igual manera, han dado orientación y asesoramiento a otros hoteles donde se encuentran los campamentos tortugueros. «No ha sido fácil llegar a este nivel, se han invertido recursos y muchas horas de trabajo agotador, pero nos impulsa la ética, la dedicación y el compromiso de apoyar esta noble causa. Ha sido nuestra fortaleza y nos ha movido durante estos años», concluye.

A pesar de los esfuerzos por cuidar y preservar a las siete especies que arriban a México, están clasificadas dentro de la categoría de riesgo de ‘peligro de extinción’ de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, siendo la tortuga laúd del Pacífico y la Carey del Caribe las que en peor estado se encuentran. Por ello, están clasificadas en peligro crítico.

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