¿LA PAZ DE LA REACCIÓN?
La Basílica de Santa María de Guadalupe, llamada oficialmente Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe, es un santuario de la iglesia católica, dedicado a la virgen María en su advocación de Guadalupe, ubicado al pie del Cerro del Tepeyac.
/ por Sergio Arias /
La historia de nuestro país es un constante choque de sus habitantes con la alta jerarquía de la iglesia católica. Con tal de imponer sus intereses políticos y privilegios económicos, la iglesia se ha prestado a las peores causas en contra de los intereses nacionales.
En 1810 durante la época del virreinato la jerarquía católica se opuso al movimiento independentista, de tal manera que excomulgó a los principales dirigentes del movimiento. Tiempo después, a mediados del siglo XIX conspiraron para imponer a Maximiliano de Habsburgo y financiaron la invasión francesa con la complacencia del Papa Pío IX.
Como señala Francisco Martín Moreno: “El clero católico se negó a impulsar la democracia, apoyó a tiranos, como Iturbide, Santa Anna, Paredes y Arrillaga, Zuloaga, Miramón, Maximiliano, Porfirio Díaz y Victoriano Huerta, el chacal asesino de la democracia maderista”, además de sublevarse contra nuestra actual Constitución al apoyar la rebelión cristera.
De ahí que resulte cuestionable el pretendido documento “Compromiso por la Paz” que la Conferencia del Episcopado Mexicano” presentó el pasado 11 de marzo a las candidatas y al candidato a la Presidencia de la República para su compromiso y firma para revertir los graves problemas de inseguridad. La candidata del PAN, PRI Y PRD y el candidato de MC firmaron sin chistar los compromisos ahí redactados, la candidata de Morena, PT y PVEM lo hizo con reservas y con un anexo de desacuerdos.
De entrada, la Constitución prohíbe a los ministros de culto la asociación con fines políticos y el proselitismo, y la ley de Asociaciones Religiosas y Culto público hace nugatorio todo acto que la contravenga.
Bajo el sofisma de la “construcción de la paz”, el documento parte de un análisis dónde cuestiona los últimos 18 años de la crisis de inseguridad, donde la propia Iglesia católica fue omisa en pronunciarse sobre el tema. Si bien es cierto que en el trabajo de dicho documento participaron reconocidos expertos en el tema, así como importantes instituciones académicas, lo cuestionable es que el documento se presente como: “Una propuesta de la Iglesia para contribuir a la construcción de la paz en México” (ver https://dialogosocialporlapaz.cem.org.mx/) .
Muchos de los puntos ahí establecidos ya han formado parte de otras agendas en otros momentos, tales como: la atención a las víctimas de los delitos, el fortalecimiento municipal, la certificación de las policías, la prevención de violencia doméstica, mejorar las condiciones del personal de seguridad pública, mejorar los sistemas forenses, entre otros importantes temas. También es cierto que en democracia el fortalecimiento del Estado de derecho, la independencia judicial, la seguridad jurídica, la igualdad ante la ley, la no discriminación y el combate a la corrupción pasan por combatir la pobreza y las condiciones de desigualdad y de extrema pobreza.
Se trata de un cálculo electoral bien medido si tomamos en consideración que la mayoría de la población profesa la fe católica, que el problema de la inseguridad es el de mayor preocupación de los mexicanos y que muchas comunidades se encuentran asoladas por el crimen organizado, de tal manera que es un tema que no puede eludirse.
Lo que resulta revelador es que se pretenda imponer una visión y una agenda por encima del propio Estado Laico. Si bien es cierto, que la inseguridad es la principal preocupación de los mexicanos, ésta es conforme a nuestra Constitución una función del Estado a cargo de la Federación, las entidades federativas y los municipios con la finalidad de salvaguardar la vida, las libertades, la integridad y el patrimonio de las personas, por tanto, las candidatas y el candidato a la Presidencia de la República deben tomar en cuenta que la responsabilidad en esta materia recae también a los gobernadores, los alcaldes y de todos los sectores sociales y que no hay propuestas milagro por más bienintencionadas que puedan ser.
Deja un comentario