AGENCIA DE NOTICIAS

EL NOBEL DE ECONOMÍA Y LA ELECCIÓN DE LOS JUECES

/ por Sergio Arias /

Hace unos días estuvo en nuestro país James A. Robinson, Premio Nobel de Economía 2024. En entrevista señaló con relación al proceso de reformas al Poder Judicial lo siguiente:

No sé si va a funcionar o cuáles serían las consecuencias económicas, creo que hay muchos precedentes en este sentido, pero lo que el Presidente hizo es diferente en México, él escogió seleccionar a los jueces, aquí hay un proceso democrático y hay que darle fe a los ciudadanos de México, hay que tener fe de que la democracia va poder ser atendida”.

James A. Robinson es un especialista sobre la pobreza y la desigualdad en América Latina, es conocido por la publicación de su libro Por qué fracasan los países, en el cual explica por qué algunas naciones prosperan mientras otras se estancan en la pobreza, se tratade un texto que fue bien recibido no sólo por académicos, sino que sus ventas lo llevaron a ser un best seller.

Este año junto a Daron Acemoglu y Simon Johnson lo llevaron a recibir el Premio Nobel de Economía por sus estudios empíricos y teóricos que exploran las diferencias en la prosperidad de las naciones y su análisis sobre la desigualdad y sobre cómo las instituciones afectan a su prosperidad. Sus conclusiones sugieren que las instituciones inclusivas tienden a encaminar a los países hacia la prosperidad a largo plazo, mientras que las extractivas —diseñadas para mantener el control de quienes detentan el poder— proporcionan ganancias a corto plazo a las personas en el poder (https://www.nytimes.com/es/2024/10/14/espanol/nobel-de-economia-2024.html).

Sin embargo, y sin prejuzgar el texto, considero que esas teorías ya fueron desarrolladas, aunque de manera más rigurosa por el propio Max Weber allá por 1905 en su Ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo; si bien no fue un best seller, como lo señala Denes Martos uno de los traductores de dicha obra: “Para el lector promedio del Siglo XXI éste es, sin duda, un libro que no resultará ni fácil ni simple. Digámoslo de entrada: es una obra compleja, profunda y no precisamente fácil de leer. Pero es una obra importante. Es uno de esos trabajos fundamentales, con frecuencia y de un modo casi inexplicable bastante relegados, que abre la mente para comprender muchas de las cosas que suceden en el mundo actual y –sobre todo – para formarse una idea de cómo, en absoluto, llegamos hasta aquí. Y lo más relevante de todo es que nos demuestra que, no es como generalmente creemos y como por lo común se explica”.

Pero más allá del debate sobre la prosperidad o la pobreza de las naciones, las declaraciones de James A. Robinson sobre el proceso electoral extraordinario para la elección de quienes integrarán el Poder Judicial, resultan por lo menos sorprendentes, particularmente por provenir de un economista formado más en el dogma del libre mercado que en las razones de Estado; sobre todo en momentos de cuestionamientos a dicha reforma y al proceso inminente de la elección de jueces para el próximo año, pero sobre todo al embate interno y externo que ha causado dicha determinación.

Hemos sido testigos de cómo desde el interior del propio Poder Judicial de la Federación diversos jueces ilegalmente interpusieron y admitieron amparos y se otorgaron suspensiones contra una reforma constitucional que de suyo es inimpugnable. Es más, una juez de Distrito de Coatzacoalcos llegó al extremo de ordenarle a la Presidenta de la República a retirar del Diario Oficial de la Federación la publicación de dicho Decreto, cuando el Diario Oficial es inalterable de acuerdo a su normatividad.

Es comprensible dicho activismo judicial, Arantxa Tirado Sánchez lo describe muy bien en su libro Lawfare. Golpes de Estado en nombre de la Ley, al señalar que en América Latina heredamos o generamos judicaturas que pertenecen “a una elite social que vive en realidades muy alejadas de la mayoría del pueblo. Seres que, como veremos, no son apolíticos ni neutrales, sino que se han convertido en activos actores del conflicto político desde una posición elevada de la sociedad”.

Por tanto, la visión que tiene el Premio Nobel de Economía sobre el proceso para la renovación del Poder Judicial merece por lo menos ser tomada en consideración en el debate público.

Deja un comentario

Basic HTML is allowed. Your email address will not be published.

Subscribe to this comment feed via RSS