LA NAVIDAD DE LOS ATEOS.
Mensaje de amor y paz.
Sergio Arias.
Richard Dawkins es quizá el ateo más famoso del mundo. Como biólogo darwiniano es conocido por sus severos cuestionamientos a la imposible existencia de Dios y el daño que causa la religión en las personas, sin embargo, y aunque resulte difícil de creer festeja la navidad, intercambia regalos e incluso pone su árbol.
Al ser severamente cuestionado al respecto, Dawkins da su razón al señalar que no obstante el origen religioso de la navidad, ésta se ha convertido en una especie de celebración cultural que va más allá de su origen cristiano. “Para él, la Navidad puede ser vista como un momento de unión familiar, de compartir y de dar regalos, lo que podría considerarse como una tradición secular en muchas partes del mundo”, con base en la generosidad y en el altruismo esta festividad puede existir sin la necesidad de una creencia religiosa.
Si bien Nietzsche nunca hizo una alusión directa sobre la navidad, no hacía falta. En obras como La genealogía de la moral, Nietzsche critica las virtudes cristianas como la «misericordia» y el «amor al prójimo», pues considera que estas virtudes reprimen el poder y el deseo individual. Nietzsche también criticó el conformismo de la sociedad, que ve como un «rebaño» que sigue las normas y valores impuestos sin cuestionarlos mínimamente.
Para Schopenhauer, la vida humana está marcada por el sufrimiento debido al deseo insaciable. En su obra más conocida, El mundo como voluntad y representación, sostiene que el deseo humano nunca se satisface completamente, lo que conduce a un ciclo interminable de sufrimiento. Por lo tanto, desde esta perspectiva, se podría afirmar que, si bien muchas personas celebran la Navidad como una época de alegría y comunidad podría verse, como una muestra más de las ilusiones que nos dan un respiro momentáneo del sufrimiento cotidiano. Las festividades y las celebraciones no son más que distracciones temporales ante la constante lucha interna del individuo.
Para el filósofo Michel Onfray, la navidad es una festividad cargada de contradicciones donde el cristianismo pierde ante el consumismo irresponsable. En sus textos Onfray se muestra escéptico sobre la influencia de la religión en la vida cotidiana y denuncia la forma en que el cristianismo ha «instrumentalizado» festividades como la Navidad, transformándolas en eventos de consumo masivo y en una especie de imposición moral. Además, cuestiona el mensaje cristiano de la Navidad, considerando que la espiritualidad y la compasión de los primeros seguidores de Cristo se han diluido con el tiempo.
En la ex URSS, en 1929 el gobierno soviético prohibió la celebración pública de la Navidad, considerándola una fiesta religiosa y una tradición burguesa que debía ser erradicada. En 1935, el gobierno decretó que la Navidad ya no sería una fiesta oficial, y se promovieron otras celebraciones, como el Día del Año Nuevo, que gradualmente reemplazó a la Navidad en términos de importancia festiva. Adicionalmente se introdujo la figura del Ded Moroz (Abuelo Frío), una especie de Santa Claus eslavo, quien traía regalos a los niños, pero sin ninguna referencia religiosa. Durante la década de 1930, se popularizó el árbol de Navidad (llamado «árbol de Año Nuevo») y la tradición de los regalos, pero con un enfoque completamente secular. De esta manera, el régimen soviético intentó recuperar algunas de las tradiciones de fin de año sin que estuvieran asociadas con la religión.
Desde una perspectiva marxista, la Navidad se puede ver como una celebración comercializada y explotada por el capitalismo. La festividad, que originalmente tenía significados religiosos y culturales relacionados con el nacimiento de Jesús, ha sido absorbida por la lógica del mercado. Los comercios y las grandes corporaciones promueven la Navidad como una oportunidad para aumentar las ventas, lo que genera una cultura de consumo masivo. Marx argumentaba que el capitalismo convierte todos los aspectos de la vida, incluidos los eventos culturales y espirituales, en mercancías que pueden ser compradas y vendidas. La Navidad, entonces, puede ser vista como un ejemplo de cómo el capitalismo vacía de contenido los aspectos más humanos y los convierte en una oportunidad para la acumulación.
También la navidad no escapa del discurso político, es la época propicia para enviar mensajes a la población alusivos a la paz, la fraternidad, la solidaridad, la familia y la esperanza. En muchos casos, también abordan temas de unidad nacional, reflexionando sobre los logros del año y las metas para el siguiente. Recientemente el presidente Nicolas Maduro en medio de una crisis política se aventuró a adelantar los festejos navideños en Venezuela a partir del 1º de octubre.
Finalmente es una época de reunión familiar y con los seres queridos. Independientemente de su corriente de pensamiento, aprovecho la ocasión para desearles felices fiestas decembrinas y como bien dice un amigo: “soy ateo, pero voy a las posadas”.

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