MILITANCIA MEMBERSHIP
/ por Sergio Arias /
Diversas han sido las reacciones que generó la reciente afiliación del Senador Miguel Ángel Yunes Márquez al Movimiento de Regeneración Nacional.
En los tiempos actuales de nuestra democracia, se ha vuelto común que los actores políticos cambien de partido como un cambio de ropa. Los que antes eran de extrema derecha, sin ningún rubor se pasan a la izquierda y los indefinidos del centro se mueven hacia cualquier extremo del espectro político. Es parte de la política realmente existente.
Generalmente a los políticos que saltan de un cargo a otro, o de un partido a otro según su conveniencia se les conoce coloquialmente como “chapulines”. Este fenómeno es criticado porque suele verse como una estrategia oportunista, en la que los políticos buscan mantenerse en el poder sin un compromiso real con una ideología o con la ciudadanía. En algunos casos, el «chapulineo» también implica moverse entre puestos de elección popular sin completar sus mandatos, dejando atrás el significado de lo que resulta ser un militante político en toda la extensión de la palabra.
El teórico político Maurice Duverger en su análisis de los partidos políticos señala que los militantes son fundamentales para la consolidación y permanencia de un partido, y su participación varía según el tipo de organización y hace la distinción entre simpatizantes, adherentes y militantes activos, éstos últimos vienen a ser los que participan regularmente en las actividades del partido, como la propaganda, organización de eventos o la movilización electoral.
Para Lenin ser militante debe ser un compromiso activo y consciente con la lucha revolucionaria para transformar la sociedad y alcanzar el socialismo. Ser militante no es solo simpatizar con una causa, sino participar organizadamente en un partido revolucionario que dirija la lucha de la clase obrera contra la burguesía. La militancia debe ser disciplinada y basada en la teoría marxista, lo que significa que los militantes deben actuar como «vanguardia del proletariado», organizados en un partido de revolucionarios profesionales. Para Lenin, un militante no es un simple activista espontáneo, sino un cuadro formado en la teoría y la práctica política.
Por tanto, el militante de un partido político debe tener convicción y compromiso con los postulados de su organización, prioridad del bien común por encima de los intereses particulares y una participación con la movilización, el activismo y la difusión de su ideología, es decir, contar con una mística partidaria que lo lleve a tener una formación sólida.
Una característica fundamental de un militante debe ser su formación. Hannah Arendt considera que una formación política basada en el pensamiento crítico es fundamental para evitar la manipulación y la tiranía, por tanto, la sola afiliación no es suficiente, es fundamental que sus miembros tengan preparación en ideología, legislación, gestión pública y participación ciudadana, de lo contrario la afiliación a un partido político vendría a ser una especie de membresía a un club social o a un supermercado.
El avance de nuestra democracia permite en estos tiempos la libertad de afiliación de manera libre, voluntaria e individualmente. La Ley General de Partidos Políticos les reconoce derechos y obligaciones a sus militantes. Atrás quedaron los tiempos en donde la militancia no era de membership, Por el contrario, se arriesgaba la vida o la libertad por el hecho de luchar por la democracia, estar en contra del partido de Estado, el corporativismo clientelar o el presidencialismo autoritario.
Mucho tienen que hacer los Partidos para evitar el arribismo irresponsable y consolidar la formación política de sus cuadros.

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