EN VACACIONES, ¿SOMOS LIBRES?
/ por Sergio Arias /
En las sociedades antiguas no existían las vacaciones como las conocemos actualmente. Los descansos se daban por festividades religiosas o pausas estacionales por el trabajo agrícola. Actualmente las vacaciones son un derecho de la clase trabajadora y al mismo tiempo una industria global que genera millones en ganancias.
Es temporada vacacional, te vas a la playa con la convicción de tener un margen de libertad y la playa está llena de gente, los aeropuertos colapsados, las terminales saturadas, las carreteras con tráfico, con lo cual resulta contradictorio que unos días de descanso se conviertan en días de estrés y angustia. El tumulto confirma que el descanso ha sido abstraído por la lógica del mercado.
Todos quieren vacacionar, pero lo hacen al mismo tiempo, a los mismos lugares y con los mismos paquetes, Vacacionar dejó de ser momentos de relajación, desconexión o de estar a solas con uno mismo a una mera ilusión de libertad. De tal manera que, si las vacaciones están dominadas por deseos, placeres inmediatos o por escapar de responsabilidades, entonces no hay libertad real solo estamos siendo arrastrados por nuestras pulsiones.
Entonces, tomarse unos días es un acto de libertad si refleja un proyecto auténtico de la persona. Pero si se hace por presión social porque todos lo hacen, entonces estamos en un autoengaño. Peor aún, si estas vacaciones son producto de un crédito o una deuda adquirida, ¿qué tipo de descanso es aquél que se paga con una carga financiera futura?
Desde un punto de vista estoico, uno es libre si logra dominar sus emociones. De tal manera que unas vacaciones no garantizan por si mismas libertad, de hecho, un día libre en casa leyendo un libro, escuchando un buen disco de rock o viendo una película puede resultar más gratificante que unas vacaciones de lujo cargadas de estrés o ansiedad.
Desde una visión Marxista, si las vacaciones te las impone el sistema (capitalista), entonces las vacaciones no son libertad, sino más bien una concesión dentro de un sistema de explotación. Durante las vacaciones, el trabajador puede sentirse libre, pero esa sensación es ilusoria si al final debe regresar a un sistema que no controla y lo explota.
Para otros, las vacaciones son parte de un “derecho emocional” más que una pausa en las actividades es viajar para encontrarse o transformarse. El turismo ha generado toda una industria que ofrece identidad, estatus, y sentido de vida en tiempos donde el placer y el descanso se vuelven presiones sociales.
Para Spinoza, la libertad verdadera consiste en comprender las causas que determinan nuestra conducta. Es decir, cuando se actúa guiado por los dictados la razón, y no por los impulsos o pasiones.
Por tanto, somos más libres cuanto más racionales y conscientes somos, no cuando elegimos arbitrariamente entre varias opciones, por estas razones, si nos vamos de vacaciones para “olvidarnos del trabajo”, “evadir la rutina” o porque “todo el mundo lo hace”, no seremos libres, por el contrario, nos esclavizará la necesidad de aprobación.

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