Se cumplen 66 años del trágico sismo que sacudió el sur de Veracruz; hubo 25 muertos
A 66 años del terremoto trágico que sacudió el sur de Veracruz: recuerdo del sismo del 26 de agosto de 1959
Este martes 26 de agosto se conmemoran 66 años del terremoto conocido como el Terremoto de Jáltipan o de Coatzacoalcos, que en la madrugada de aquel 1959 dejó profunda huella en el sur de Veracruz.
El sismo ocurrió alrededor de las 2:25 de la mañana (hora centro), con una magnitud estimada entre 6.4 y hasta 7.0 según algunas fuentes.
Su epicentro se ubicó en el Golfo de México, aproximadamente entre 35 y 50 kilómetros al norte de Coatzacoalcos, en una zona comprendida entre Jáltipan y Acayucan.
El temblor alcanzó una intensidad máxima de Mercalli VIII (severa) y causó daños significativos en las ciudades de Jáltipan, Coatzacoalcos y Minatitlán.
En Coatzacoalcos, sectores del Astillero Naval y muelles experimentaron hundimientos de hasta un metro debido a un fenómeno de licuefacción del suelo, el primero en ser documentado en México.
Se reportaron aproximadamente 450 viviendas destruidas, además del colapso parcial de una escuela, dos iglesias y una estación de tren. La emblemática torre de la iglesia de San Francisco de Asís resultó gravemente dañada.
El saldo humano fue trágico: 25 personas perdieron la vida y alrededor de 200 resultaron lesionadas.
De los fallecidos, 10 fueron en Jáltipan, donde además hubo 138 heridos, 45 de ellos en estado grave.
En Acayucan se dañó cerca del 20% de las edificaciones principales y se registraron varias personas heridas. Minatitlán sufrió daños en sus vías de comunicación y estructuras, además de la ruptura de un oleoducto.
En localidades rurales cercanas como Santa Marta, en la Sierra de Los Tuxtlas, habitantes vivieron escenas impresionantes, relatando cómo del suelo surgieron llamaradas de más de 60 metros de altura, algo que aumentó el dramatismo del evento.
El terremoto sucedió justo antes de las festividades patronales de Santa Rosa de Lima en Jáltipan, transformando la celebración en una jornada marcada por la tragedia y el temor.
Hoy, a 66 años de este suceso, se recuerda como uno de los movimientos telúricos más devastadores del sur de Veracruz en el siglo XX, con consecuencias que marcaron la historia y la memoria colectiva de las comunidades afectadas.
Las imágenes de los daños —edificaciones derrumbadas, calles fracturadas y zonas anegadas— son un testimonio impactante de la fuerza de la naturaleza aquella madrugada del 26 de agosto de 1959.




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