Retomando Proyectos, propósitos y sueños
( por Roberto López Barradas )
En un pestañeo, ya pasaron 15 días del año. Parece que fue ayer, cuando nos dábamos el abrazo de año nuevo con nuestros seres queridos y amigos, al tiempo que agradecíamos a Dios por habernos permitido concluir un año más.
Pues bien, después de tomar unas vacaciones (tal vez no tan merecidas, pero si necesarias), un descanso o pausa de las actividades laborales o escolares, es momento de retomar el rumbo de nuestra vida y empezar el año con toda la actitud; como decía un meme que vi en Facebook: “Ahí te voy año 2026, no sé a qué voy, pero allá voy” jajaja.
Hay que retomar metas, proyectos, propósitos, sueños, como lo he comentado en años anteriores, con el comienzo de un nuevo año, estamos frente a la oportunidad, no sólo de planear un buen año, sino de reinventarnos completamente, mejorarnos para tratar de lograr aquellos anhelos que están guardados, abandonados, por la falta de tiempo, de motivación, de decisión.
Nunca es tarde para volver a empezar. Tenemos la oportunidad de renovarnos, de cambiar la página, de cerrar ciclos en nuestra vida; etapas que pasan, terminan o debemos dejar atrás, otras que aún continúan en proceso, otras que no se cierran porque es nuestro deseo no hacerlo, es nuestra voluntad que permanezcan abiertas.
Pero definitivamente, debemos evolucionar, mejorar, empezando por reprogramar nuestra mente, para convertirla en nuestra mejor aliada en este proceso de renovación, y en esta ocasión te voy a hablar de eso, voy a tratar de persuadirte al mismo tiempo que lo estoy haciendo para mí, y te invito a hacer este compromiso contigo mismo, y pienses como yo, que al escribir este artículo, me lo estoy dedicando de mí para mí.
El escritor y conferencista Brian Tracy, tiene una conferencia titulada ¡Oblígate a mejorar cada día! en la cual afirma que pequeños cambios hacen una gran diferencia, empezando por tus hábitos. Tienes que diseñar tu entorno, para que las decisiones sean más fáciles. Debes reducir la fricción entre tus objetivos y tú, y evitar que aumente la fricción entre tus distracciones y tú. Si quieres leer más, deja el libro sobre tu almohada; si quieres dejar de revisar algo compulsivamente, ponlo en otro cuarto; si quieres comer mejor, no compres lo que no debes comer.
Otro excelente escritor, Napoleón Hill, autor del libro “Piense y hágase rico” (te recomiendo muchísimo que lo leas) está plagado de historias de éxito de grandes empresarios, líderes, deportistas, personas que alcanzaron sus metas gracias a poner en práctica sus conocimientos y su fe. Y te quiero compartir una de las declaraciones más impactantes que el autor hace:
“Mis pensamientos crean mi realidad, yo elijo pensar en grande”, es decir, la forma en que vives, es el reflejo de lo que piensas de ti mismo, por ejemplo: si te sientes poco valorado, devaluado, vas a actuar, a vestirte y a vivir de esa forma. Continúa diciendo el autor: “Lo que vives, es el eco de tu interior”, ésta afirmación no es un cliché motivacional, es una ley universal. Tú te conviertes en aquello que piensas la mayor parte del tiempo.
Es muy importante que en primer lugar estés en paz, sin estrés, ansiedad, necesitas estar tranquilo, apacentado, para que puedas enfocarte en tus planes, propósitos y anhelos para este año. Ya he hablado de la salud mental y la paz interior, la cual es sumamente necesaria para poder pensar con claridad. Cuando tu alma está en paz, tu mente se aclara, cuando tu mente se aclara, tus decisiones se iluminan y cuando tus decisiones se iluminan, el camino se abre.
Y para concluir, definitivamente necesitamos que Dios nos de sabiduría, paciencia y fuerzas todos los días.
Por eso debes orar a Dios y vivir confiadamente en que con su ayuda podremos realizar esos cambios necesarios en nuestra vida para convertirnos en las personas que Él quiere que seamos, que podamos alcanzar esos sueños, anhelos que plantó en nosotros y que al mismo tiempo, nos ha dado la capacidad de lograrlos, para que finalmente podamos tener una vida plena y servir a los demás, dando bendición por bendición.

Deja un comentario