AGENCIA DE NOTICIAS

LA NUEVA GEOPOLÍTICA


( por Sergio Arias )

Todo parece indicar que con la invasión de los Estados Unidos a Venezuela y la extracción de Nicolas Maduro, se intensificará como nunca el intervencionismo en nuestro continente con consecuencias inmediatas en la vida económica, política, social y militar de nuestros países.

Si la guerra es la prolongación de la política por otros medios, la nueva geopolítica será la prolongación de la guerra por otros medios. Será ahí donde Estados Unidos se arroga ya el derecho de intensificar su intervencionismo militar para mantener el orden de sus intereses estratégicos.

El recrudecimiento de la Doctrina Monroe se extiende no solo a toda América Latina sino llega hasta Dinamarca con la intención de apropiarse de Groenlandia para controlar el flujo de suministros estratégicos. Esa fue la intención inicial en Venezuela, controlar el flujo de energéticos donde el chavismo vía Nicolas Maduro había fortalecido sus alianzas con Irán, China, Rusia y Cuba.

Queda claro que para los Estados Unidos -al igual que la invasión a Irak con el pretexto de las bombas nucleares-, el tráfico de drogas no era el problema ni el fortalecimiento de la democracia, es más ni el propio chavismo. Es evidente la comodidad y entendimiento al que han llegado con la nueva encargada de la presidencia Delcy Rodríguez con el secretario de Estado Marco Rubio, la cual contrasta con el tratamiento dado por Trump a la líder opositora y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, al parecer la oposición venezolana tendrá que esperar la convocatoria a nuevas elecciones.

Regresamos a una etapa carente de equilibrios, donde ni la carta de los derechos humanos, ni el derecho internacional o la propia Organización de las Naciones Unidas puedan incidir siquiera en lo más mínimo. El derecho internacional es el que impone el imperio dominante y como siempre ha sido las guerras se deciden por las armas; la guerra nunca ha sido un consenso entre países sino un proceso histórico en la formación de los Estados, ahora el recrudecimiento implica el control espacial, territorial e incluso cultural en la conformación de la nueva concepción del mundo.

La nueva geopolítica nos recuerda que no existe una paz perpetua. La paz de unas generaciones para otras es de guerra, “Si vivís en paz y en la abundancia, pensad que otros han debido luchar y trabajar por vosotros” nos dice R. Von Ihering en el clásico libro La Lucha por el Derecho, donde establece que todo derecho es adquirido por la fuerza de una lucha. De ahí que, en estos nuevos tiempos de geopolítica impuesta por nuestro vecino del norte, el respeto del derecho de cada país se determinará a partir de su capacidad de resistencia y no por invocaciones metafísicas de un inexistente derecho internacional, el pacifismo o la comunidad internacional.

Resistir la nueva geopolítica implica entender la nueva concepción del mundo Trump/Rubio y los nuevos elementos con los que actúan: presión económica, drones autónomos, sistemas biométricos, big data militar y biotecnología.

Como sostiene Yubal Noah Harari y como pudimos constatar en Venezuela las próximas intervenciones serán menos sangrientas en número, pero más profundas en control militar, económico y político.

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