LOS GOLPISTAS
/ por Sergio Arias /
Jaime Bayly es un exitoso presentador de televisión con una sólida y consolidada trayectoria en la pantalla chica. No obstante, en mi opinión, se destaca aún más como escritor. En paralelo a su carrera televisiva, ha sabido desarrollar con acierto su faceta literaria. Novelas como Morirás mañana, El canalla sentimental y El Cojo y el Loco nos muestran a un autor perspicaz, dueño de un agudo humor negro y de una prosa hábil que utiliza el lenguaje y en particular los adjetivos como una sutil —y a veces implacable— forma de revancha.
Transgresor, antichavista, crítico de Donald Trump y autodefinido liberal y de derecha nos presenta su nueva novela Los golpistas, publicada por Galaxia Gutenberg. La novela propone una narrativa imaginativa y especulativa en torno a dos golpes de Estado ocurridos en Venezuela: el primero, el intento de golpe liderado por Hugo Chávez contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez en 1992; y el segundo, el que se perpetró en 2002 contra el propio Chávez.
La portada de la novela es, en sí misma, reveladora: muestra un abrazo entre Hugo Chávez y Fidel Castro. Este último aparece en la trama como una figura decisiva que, desde La Habana y moviendo los hilos del poder, se erige en mentor político de Chávez y en su principal aliado durante los momentos más críticos del 2002.
Tal vez uno de los principales méritos de la novela Los golpistas radique en su capacidad para desentrañar, mediante una cuidadosa reconstrucción histórica, facetas menos exploradas de Hugo Chávez. Estos elementos ayudan a comprender cómo se configuró el personaje que, con luces y sombras, llegó a la presidencia de Venezuela y se convirtió en el máximo referente de la llamada revolución bolivariana.
Asimismo, la obra permite comprender la historia política reciente de Venezuela al examinar los distintos entornos de poder: la actuación de los sectores de derecha, el papel del clero, la influencia de los empresarios y los militares, el peso estratégico del petróleo y la incidencia de las televisoras. Todo ello se articula con la manera en que Hugo Chávez se vinculó con cada uno de estos actores en diferentes momentos de su trayectoria política.
Un golpe de Estado supone la ruptura del orden constitucional: es la toma violenta del poder político por parte de un grupo reducido —generalmente militares, aunque también puede tratarse de una élite política o civil— que desplaza a un gobierno elegido democráticamente. En consecuencia, un golpista es quien pretende derrocar por la fuerza a un gobierno legítimo con el propósito de controlar las instituciones del Estado.
La novela de Jaime Bayly sugiere que, en determinados contextos, la democracia resulta insuficiente para sostener los equilibrios políticos. La propia naturaleza de la lucha por el poder nos advierte que siempre pueden existir actores dispuestos a quebrantar el orden institucional, aguardando el momento propicio para actuar.
Siempre habrá un golpista agazapado.

Deja un comentario