«Coatzacoalcos es extraordinario», opinan ciclistas argentinas en su travesía
Ciclistas argentinas conquistan Coatzacoalcos: 32 mil kilómetros acumulados en bicicleta; su destino es rumbo Alaska
/ por JORGE CÁCERES /
Coatzacoalcos, Veracruz, 19 de marzo de 2026.– El viento del Frente Frío número 41 azotaba con rachas violentas por más de 90 km/h el domingo pasado, cuando dos mujeres, con sus siluetas delgadas y piel bronceada, llegaron pedaleando en bicicleta desde el sur, desde Sudamérica.
Virginia Marchese y Nayii, dos argentinas intrépidas, descargaron sus mochilas pesadas en la «ciudad donde se esconde la serpiente», como se le llama en lengua náhuatl a la «Isla Juliana» en el sur de Veracruz, aludiendo a Quetzalcóatl.
Han recorrido más de 32 mil kilómetros por Sudamérica, cruzando fronteras de 17 países, y Coatzacoalcos se convirtió en una estación de descanso antes de encarar el vasto trayecto restante hacia Alaska.
Virginia, con su melena rasta y atuendo hippie que evoca los espíritus libres de los 60s, pedalea junto a Nayii, originaria de Buenos Aires –»la ciudad de la furia», como la inmortalizó Gustavo Cerati–.
Solo llevan bicicletas cargadas con lo esencial: ropa, comida y artesanías que venden para financiar el sueño de llegar a Alaska, que día a día se concreta más y más.
«Visitar Coatzacoalcos es una experiencia increíble», dice Virginia, con los ojos brillantes y risueños. Su rostro es luminoso. Sonriente. «Su entorno natural, sus playas… Nos recibió Coatzacoalcos con un norte furioso, pero con una calidez humana increíble», añade.
La gastronomía las ha conquistado por completo. «La comida es riquísima, increíble», exclama Nayii, saboreando el recuerdo.
«Para todo tienen un condimento. Hasta para la bebida, no sé cómo le hacen, pero lo combinan bien chido».
No es solo el paladar; es la gente. Aprovecharon su estancia para recibir fisioterapia gratuita de un médico local, que masajeó sus músculos exhaustos y protegió articulaciones contra desgarres.
«Tenemos una gratitud constante», confiesan, mientras planean rutas con paradas obligatorias para hidratarse y descansar.
Precauciones en un mundo de riesgos
En un México estigmatizado por discursos como el de Donald Trump –quien lo tilda de territorio de cárteles– y encuestas del INEGI que señalan alta percepción de inseguridad en Coatzacoalcos, ellas desafían los estereotipos.
«Sí recomiendo visitar México, miedo y riesgo hay en todos lados», asegura Virginia.
«Inseguridad hay en todos los países, pero depende cómo te manejas con la gente, los horarios de viaje. México es increíble».
Nayii remata con pasión: «Recomendamos México de corazón. Más allá de sus bellezas naturales, el pueblo mexicano es realmente muy bonito. Venimos por un día y nos quedamos 4 o 5 por la hospitalidad. No nos queremos perder ese compartir».
Virginia partió desde Rosario, Argentina; Nayii se unió desde Guatemala. ¿El motor de esta odisea?
«La razón de mi motivo es vivir; exprimir la vida al máximo», responde Virginia sin dudar. Han enfrentado lo peor: un accidente hace un mes y medio. Pero lo más bonito, dicen, fue el apoyo masivo del pueblo mexicano tras el percance.
Rumbo a Alaska, con puertas abiertas
Se quedarán hasta el sábado en Coatzacoalcos, para luego pedalear hacia Minatitlán, atravesar Veracruz, Puebla, Ciudad de México y Baja California. El sueño de Alaska las espera, pero invitan a sumarse.
Síguelas en redes como @vir_rastienbici en Facebook e Instagram, o «Rasti en Bici» en YouTube y como Virginia Marchese. Su ruta: Rosario-Ushuaia-Alaska. Contacto: WhatsApp +5493413077035. «Quiero que a través de las redes disfruten este paseo como nosotros disfrutamos México», dice Virginia.
«Ahí subimos nuestras experiencias».
Coatzacoalcos les abre las puertas, y ellas, con sus pedales, nos recuerdan que la vida se vive en movimiento, con gratitud y un buen condimento veracruzano.






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