Le roban su camioneta en CDMX; años después aparece en hangar clandestino en Coatzacoalcos
Alberto Rebollo ha padecido un verdadero viacrucis. Le robaron su camioneta en CDMX, años después aparece el vehículo en Coatzacoalcos; tras intentos infructuosos no ha podido recuperar la unidad. Poco a poco, su vehículo ha sufrido el desmantelamiento ante la indolencia de las autoridades judiciales.
/ JORGE CÁCERES /
En la zona sur de Veracruz opera una banda del crimen organizado que maneja una red dedicada al robo de vehículos dentro el corredor carretero Coatzacoalcos-Ciudad de México: a un ciudadano capitalino le robaron su camioneta particular y años después su unidad apareció encerrada dentro un corralón en Coatzacoalcos, junto con toda una flotilla de vehículos robados.
En la Ciudad de México, una víctima de robo de vehículo narró que en julio del 2023 le sustrajeron su camioneta Mitsubishi Outlander, color negra modelo 2007… meses después su vehículo robado apareció dentro el corralón de Grúas Lups, en el municipio de Coatzacoalcos, junto con otra flotilla más de unidades vehiculares reportadas como robadas.
Los corralones de Grúas Lups ya han sido objeto de cateo por parte de las fuerzas de seguridad de nivel federal y estatal, tanto en Coatzacoalcos como en Minatitlán, pero la víctima de robo desde la Ciudad de México no ha podido recuperar su camioneta negra Mitsubishi.
Al contrario, en el corralón de Grúas Lups de Minatitlán le advirtieron: «Tenga usted mucho cuidado, aquí la MAÑA lo controla TODO».
Han pasado casi 4 años y la víctima de robo aún espera recuperar su camioneta, es su patrimonio, es su Derecho.

Esta es la historia.
Alberto Rebollo fue a divertirse a un Bar en la Alcaldía Venustiano Carranza, denominado Acapulco, para convivir con un buen amigo. Era el 1 de julio del 2023 en la Ciudad de México. Ahí conocieron a una señora que les pidió al par de amigos que le invitaran una copa. Se fueron a un domicilio particular, pero en la convivencia la mujer los dejó sedados al meterle droga en sus bebidas.
«Los dos estuvimos dormidos casi dos días. Cuando desperté noté que había sido despojado de mi cartera, celular, reloj y mi camioneta no estaba afuera estacionada como la había dejado, mis llaves desde luego tampoco estaban», explica la víctima.
«Mi amigo también fue robado, computadoras, y otros objetos de valor fueron sustraídos de su casa. Se levantó la denuncia en la Alcaldía y posteriormente en la Fiscalía de Investigación Estratégica del Delito de Robo de Vehículos y Transporte en la Ciudad de México», dice, en entrevista.
La camioneta que le robaron se trata de un modelo MITSUBISHI OUTLANDER 2007, color negro, que no tenía ninguna clase de Seguro por pérdida. No estaba asegurada.
Alberto Rebollo lo lamentó, ya daba todo por perdido.
Fue hasta años después que recibió noticias acerca el paradero de su vehículo robado. Las autoridades de la Fiscalía General del Estado de Veracruz recuperaron su unidad, hallada dentro un corralón de Grúas LUPS en el municipio de Coatzacoalcos.
Alberto Rebollo no lo podía creer. Su camioneta había sido robada en la Ciudad de México…. pero años después fue localizada en un corralón asegurado por las fuerzas federales en el municipio de Coatzacoalcos, a casi ¡más de 600 kilómetros de distancia!
Fue el 3 de marzo del 2025 cuando el Fiscal Sexto de la Unidad Integral de Procuración de Justicia del XXI Distrito Judicial de la Fiscalía General del Estado de Veracruz, Edgar Iván Pérez García, que le comentó que su camioneta había sido recuperada en Coatzacoalcos en julio de 2024.
El Fiscal le comentó que a consecuencia de este hallazgo, un sujeto había sido detenido. Presuntamente la persona inculpada se trataba de un extorsionador y los policías le encontraron diversas dosis de drogas, así como un arma de fuego.
«El nombre del detenido es JUAN ANTONIO VILLASECA BOLAÑOS. Desde ese momento le pregunté al Fiscal las condiciones del vehículo y me dijo que estaba en buen estado, incluso me mandó fotos donde se ve la camioneta y efectivamente, estaba bien. Me ofreció asignarme un abogado de oficio, pero preferí buscar otro por mi cuenta», dice.
«El Fiscal me indicó que debía yo presentarme a acreditar la propiedad de mi vehículo el 4 de abril de ese año pese a que yo ya había designado un abogado que se encargaría del proceso en Coatzacoalcos. De tal manera que tuve que viajar hasta allá con todos los gastos que esto implica», relata.
«Me presenté en la Fiscalía, acredité la propiedad y no me entregó nada. Sólo nos indicó que la camioneta estaba en GRUAS LUPS de la calle Esmeralda #23, Colonia Elvira Ochoa, de la ciudad de Coatzacoalcos. Fuimos al corralón y resulta que la Guardia Nacional tenía asegurado el inmueble».
Grúas Lups ha sido relacionada con la delincuencia organizada. Las fuerzas de seguridad han realizado múltiples inspecciones, cateos en sus instalaciones y han descubierto vehículos robados, muchos de ellos en fase de desguace, en proceso de desmantelamiento para venta clandestina de auto partes robadas.
En marzo del 2025, fue cateado el corralón de Grúas LUPS en el municipio de Coatzacoalcos, en el sur de Veracruz.
En esa fecha del segundo operativo coordinado entre la Fiscalía General del Estado (FGE), la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), los agentes de seguridad aseguraron en ese entonces una flotilla total de 224 vehículos.
Con la autorización de un juez, las autoridades ingresaron al establecimiento ubicado en la colonia Elvira Ochoa donde localizaron 99 motocicletas, tres grúas y 122 automóviles particulares.
Pero esa fue la segunda vez en que fue cateado el corralón Grúas Lups. Antes, en diciembre del 2024 elementos de la Marina, Guardia Nacional y la Fiscalía General de la República ya habían realizado un primer cateo, también con la detección de unidades vehiculares robadas.
En mayo del 2025, el Fiscal Edgar Iván Pérez García indicó a la víctima Alberto Rebollo que “ya tenía el informe” le solicitó que acudiera a la Fiscalía donde denunció el delito para que se le diera de baja al reporte de robo del vehículo Mitsubishi.
«Me lo pidió vía un mensaje de WhatsApp… sin oficio ni nada», relató. «En la fiscalía de la CDMX me dijeron que no pueden dar de baja el reporte de robo y que el Fiscal de Veracruz no debería pedirme por mensajes nada, sino que todo debería ser por oficio», dijo.
El Fiscal entonces le indicó el pasado 7 de julio de este año que mandara a su abogado por el expediente de la FGE Veracruz para enviar a la CDMX.
«Desde julio hasta octubre de ese año2025 tuve dificultades para que en la Fiscalía de la CDMX me dieran alguna respuesta. Después de mucho insistir y pelearme con varios oficinistas, finalmente el día 15 de octubre, la licenciada Mara Páez Sánchez, le dió respuesta al Fiscal de Veracruz – por medio de un correo electrónico- y le dice que para realizar el cambio del estatus del vehículo el sistema requiere el llenado del formato de liberación y adjunta hoja de requisitos», dice Alberto Rebollo.
Fue hasta el 8 de diciembre cuando el Fiscal Edgar Iván Pérez García lo citó para el 12 de diciembre a las 9:00 horas en su oficina para la entrega del vehículo.
«Le pregunté que si podía ir mi abogado a recogerlo y me dijo que no, que tenía que ir personalmente para hacer la entrega-recepción».
Así, fue el 12 de diciembre a las 9:00 horas cuando se presentó a la oficina del Fiscal en Coatzacoalcos, fue en persona y acompañado de su abogado y le hicieron entrega de un oficio dirigido a GRUAS LUPS, sin dirección, ni teléfonos, ni responsable alguno, para que le liberaran la unidad robada.
«Simplemente me dijo que me dirigiera ahí y que le harían entrega del vehículo. También me entregaron otro oficio donde dice que tengo tres días para llevarlo a donde lo reporté robado», explica.
Se dirigió entonces a GRUAS LUPS de la calle Esmeralda #23, Colonia Elvira Ochoa de la Ciudad de Coatzacoalcos, pero el corralón estaba cerrado con candado, abandonado, sin guardias de custodia, ni nadie que les abriera. Eran las 10:30 de la mañana.
«Cuando nos asomamos al predio un muchacho iba pasando con una llanta y cuando nos escuchó se echó a correr hacia la parte posterior del terreno. Llamamos al 911 y nunca llegó ninguna patrulla, también al 088 de la Guardia Nacional y nos dijeron que ellos no tenían nada que ver con las GRUAS LUPS y que no tenían asegurado ningún corralón en Coatzacoalcos, me dieron otro teléfono que ahí me orientarían y cuando llamé ni siquiera contestaron. Estuvimos esperando hasta las 12:00 del día y nos retiramos. Regresé a la Ciudad de México sin resultado alguno pero con todos los gastos correspondientes», lamentó.
El pasado martes 16 de diciembre del 2025, el Fiscal Jorge Iván Pérez García le solicitó que se comunicara al correo gruaslupsveracruz@gmail.com, con el oficio de liberación y foto del inventario y que mandara al abogado a su oficina para que “lo contacte” con el corralón.
«Mandé el correo y hasta la fecha no han respondido», expuso, la víctima.
Fue hasta el jueves 18 de diciembre que su abogado por fin había localizado la camioneta Misubishi negra en otro corralón de GRUAS LUPS, ubicado en Minatitlán… pero que ya estaba desvalijada.
«Para colmo, dice que la persona que le abrió la puerta, que dice no ser el responsable, ni el dueño, pero le indica que debemos pagar una fuerte cantidad por el tiempo que estuvo ahí la camioneta y, por si fuera poco, le dice que no sabe cuánto es y que tiene que esperar a que se comunique con el dueño para saber la cantidad exacta, además nos amenaza veladamente diciendo que ´la MAÑA controlaba ahí todo´ por lo que le recomendara que tuviera “mucho cuidado.”
Hasta la fecha no nos han dicho ni el monto que se debe pagar ni nada, no hay quien dé informes ni nada, estamos en un limbo legal y sin nadie que nos ayude, lamentó Rebollo.
«Mandé un correo a atención ciudadana de Veracruz y me respondieron por parte de la Dirección General de Transporte del Estado pidiendo mayores informes. Les respondí pero hasta ahí va el asunto. No avanza el caso», dice, resignado.
Hoy Alberto Rebollo exige justicia, dejar de ser doblemente víctima: víctima de robo o una nueva revictimización de la burocracia judicial. Dejar de estar en el limbo legal, como él dice.











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