PENSAMIENTO PARA EL 2025
En Veracruz, nuevo amanecer.
/ Raymon Escobar ✍️/
En mi vida ha habido de todo, pero, sobre todo, mucha espera.
Desde pequeño, estuve convencido de que la vida sería mejor «después».
Pensé que, al convertirme en esposo encontraría la felicidad.
Después, creí que tener un negocio,sería el momento en que todo mejoraría.
Me casé, seguro de que, por fin, alcanzaría la plenitud. Pero luego decidí esperar a tener mi propia casa, después a tener hijos, más tarde a que crecieran, y finalmente a jubilarme, siempre convencido de que cada uno de esos deseos sería lo único que me faltaba para ser feliz.
De esta forma, la vida transcurre ante tus ojos, mientras esperas un tren de felicidad que nunca llega.
No me arrepiento de haberme casado ni de haber tenido hijos.
De lo único que me arrepiento es de no haber vivido más intensamente cada uno de esos momentos y de haberme entristecido por cosas insignificantes.
Claro que tuve momentos felices, muchos.
Sin embargo, también me perdí otros tantos por no saber reconocerlos.
Lo que he aprendido después de todos estos años es que la felicidad no llega cuando conseguimos lo que deseamos, sino cuando aprendemos a disfrutar lo que tenemos. No soñando con el mañana, sino viviendo plenamente el hoy.
Atesora cada instante de tu vida y recuerda que el tiempo no espera por nadie.
Trabaja como si no necesitaras dinero, ama como si nunca te hubieran herido, y baila como si nadie te estuviera mirando.
No hay mejor momento para la felicidad que este mismo instante.
Si no es ahora, ¿cuándo?

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