Veracruz: territorio bajo dominio del CJNG, advierte informe de la DEA 2025
COATZACOALCOS, VERACRUZ, CORDOBA Y ORIZABA, DONDE EL NARCO TIENE SU DOMINIO SEGÚN INTELIGENCIA DE ESTADOS UNIDOS.
por Alba Alemán/ Sol Veracruz
Xalapa, Ver.– Veracruz figura nuevamente en el mapa del narcotráfico internacional. La Evaluación Nacional de Amenazas de Drogas 2025, elaborada por la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA,
por sus siglas en inglés), advierte que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) mantiene una “presencia significativa” en el estado, consolidándose como la organización con mayor dominio en territorio veracruzano.
El documento, considerado uno de los análisis más completos sobre el crimen organizado en el continente, revela que siete cárteles se disputan actualmente el control de México, pero en Veracruz la hegemonía del CJNG es clara, debido a su estructura centralizada, su capacidad de fuego y su habilidad para formar alianzas con grupos locales.
La DEA atribuye la expansión del CJNG a un modelo de operación que se asemeja al de una empresa con sucursales: una estructura jerárquica con mando único que otorga franquicias a células locales, con las cuales negocia cuotas y control territorial.
Esta estrategia le ha permitido extender su influencia en regiones clave para el trasiego de drogas, pero también diversificar su negocio hacia otras actividades criminales.
En Veracruz, esta red se ha entrelazado con economías ilícitas que van desde el tráfico de migrantes centroamericanos y la trata de mujeres, hasta el cobro de piso, secuestro y robo de mercancías en vías férreas y contenedores portuarios.
Su presencia se ha consolidado principalmente en corredores estratégicos como el puerto de Veracruz, la región de Córdoba-Orizaba, Coatzacoalcos y el altiplano central.
Veracruz, pieza clave del crimen organizado
El interés de los cárteles en Veracruz no es nuevo. Su posición geográfica —con salida al Golfo de México y conexión con rutas terrestres hacia el centro y sur del país— lo convierte en un punto logístico esencial para el tráfico internacional de drogas. A través del puerto de Veracruz y los ductos que cruzan la entidad, el CJNG y el Cártel de Sinaloa han encontrado rutas para movilizar drogas, armas y dinero, según las investigaciones de la DEA.
La agencia estadounidense advierte que la disputa por el control del corredor del Golfo ha sido uno de los factores que mantienen la violencia en aumento en la región, donde células del CJNG se enfrentan a remanentes del Cártel de los Zetas y a grupos vinculados al crimen local.
Sinaloa, el gigante aún dominante
Aunque el CJNG domina en Veracruz, el informe puntualiza que el Cártel de Sinaloa sigue siendo la organización criminal más poderosa del país, con presencia en 31 de los 32 estados de México y operaciones en más de 40 países.
Su control del tráfico de fentanilo —una droga sintética que ha generado una crisis de salud pública en Estados Unidos— lo mantiene como el principal proveedor del mercado norteamericano.
Además, la DEA señala que el grupo liderado por los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán conserva una capacidad logística y de producción que supera a cualquier otra organización criminal.
Entre el pasado y el presente: los gobiernos bajo la sombra del narcotráfico
En Veracruz, las raíces del narcotráfico se hunden en administraciones pasadas. Durante su comparecencia ante el Congreso local, el exsecretario de Seguridad Pública, Cuauhtémoc Zúñiga Bonilla, atribuyó a los exgobernadores Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa la permisividad que permitió el asentamiento de grupos delictivos durante más de una década.
Sin embargo, los documentos filtrados en los “Guacamaya Leaks” sugieren que el problema no desapareció con los cambios políticos.
De acuerdo con esos archivos —citados también por la DEA—, con la llegada del actual gobierno estatal, redes criminales ligadas a los cárteles de Jalisco y Sinaloa han sido toleradas o incluso protegidas, manteniendo intacta la estructura del crimen organizado.
El informe de la DEA 2025 no solo exhibe la permanencia del narcotráfico en el estado, sino que retrata la fragilidad institucional frente a los cárteles, cuya influencia trasciende la violencia visible y alcanza esferas económicas y políticas.
El documento coloca a Veracruz dentro del grupo de entidades donde la infiltración criminal ha penetrado tanto en cuerpos policiacos como en estructuras locales de gobierno, un fenómeno que explica la persistencia de delitos como la extorsión, el secuestro y la trata de personas.


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