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Trump promete miles de dólares y beneficios si ganan los republicanos

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NUEVA YORK, EU., octubre 21-

Cheques de 5.000 dólares para millones de estadounidenses, inversiones federales en industrias locales y una serie de nuevos beneficios económicos.

A menos de dos semanas de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, Donald Trump convirtió las promesas de dinero y recursos públicos en uno de los principales argumentos de su campaña para mantener el control republicano del Congreso.

El presidente recorre Estados Unidos con un mensaje que se repite en sus actos electorales: si los republicanos conservan la Cámara de Representantes y el Senado, los estadounidenses recibirán recompensas económicas. Si ganan los demócratas, advierte, esos beneficios no llegarán.

La promesa más llamativa es el denominado «dividendo Trump», un pago de 5.000 dólares para cada ciudadano estadounidense adulto, anunciado durante la convención republicana de septiembre en Dallas.

«Si los republicanos ganan, ustedes ganan con nosotros y reciben 5.000 dólares», aseguró el mandatario, quien atribuye la posibilidad de financiar la iniciativa a los ingresos por aranceles y a las inversiones que, según afirma, está atrayendo su administración.

Sin embargo, la propuesta todavía carece de un mecanismo de financiación aprobado y necesitaría el respaldo del Congreso. Su costo podría superar el billón de dólares, según estimaciones difundidas por analistas económicos.

Las promesas no se limitan a los pagos directos. Durante sus recientes recorridas electorales, Trump también anunció o planteó inversiones industriales y medidas destinadas a beneficiar a comunidades específicas.

Entre ellas figuran una inversión de 100 millones de dólares en una planta farmacéutica de Kentucky, iniciativas vinculadas a instalaciones militares y propuestas para ampliar la comercialización de combustibles con etanol durante todo el año.

El mandatario también prometió nuevas ventajas, a las que se refirió como «más beneficios», mientras intensifica su participación en las campañas de los candidatos republicanos.

La estrategia aparece en un momento delicado para la Casa Blanca. El costo de vida, la inflación y la situación económica figuran entre las principales preocupaciones de los votantes, mientras los sondeos muestran un deterioro de la popularidad presidencial.

Según una encuesta de The New York Times y Siena University, apenas el 36% de los electores aprueba la gestión de Trump, frente a un 59% que la desaprueba.

Los demócratas cuestionan que el presidente condicione beneficios económicos a una victoria de su partido, mientras algunos republicanos expresaron reparos por el impacto fiscal de las propuestas.

El exgobernador republicano de Arkansas Asa Hutchinson, por ejemplo, pidió que su partido rechace el pago de 5.000 dólares y priorice la reducción de la deuda nacional.

La Casa Blanca, en cambio, defiende las promesas como parte de una estrategia destinada a trasladar a los ciudadanos los beneficios del crecimiento económico y las inversiones.

Con el voto anticipado ya en marcha en varios estados, Trump apuesta a transformar esas ofertas en un incentivo para movilizar al electorado republicano.

El resultado del 3 de noviembre determinará no solo qué partido controla el Congreso durante los próximos dos años, sino también las posibilidades del presidente de convertir sus promesas electorales en medidas concretas.

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