AGENCIA DE NOTICIAS

INAH confirma descubrimiento de 50 huellas de dinosaurios en Apatzingán, Michoacán

  • Especialistas acudieron al sitio e identificaron pisadas de dos carnívoros terópodos, otras similares a las de raptores y dinosaurios pico de pato

Al menos, 50 huellas fosilizadas de dinosaurios de diversas especies que habitaron hace 65 millones de años una parte del actual territorio de Michoacán, fueron identificadas por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), instancia de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, en el cauce de un arroyo, en la comunidad de San Juan de los Plátanos, municipio de Apatzingán.

La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, destacó al respecto que “estas huellas nos acercan a una historia del territorio mexicano de hace millones de años. El descubrimiento comenzó con el aviso de los habitantes de San Juan de los Plátanos, a quienes reconocemos por su participación. Ahora, el compromiso del INAH es estudiar y proteger este patrimonio con rigor científico, para ampliar nuestro conocimiento sobre la vida que existió en México y conservar esta evidencia para las futuras generaciones”.

Luego de que pobladores avisaron al instituto de la presencia de huellas de “animales gigantes”, el investigador del Centro INAH Michoacán, Raymundo Cervantes Barriga, acudió al sitio hacer el dictamen y confirmó que se trata de pisadas de dinosaurios herbívoros y carnívoros, de talla mediana y grande.

Los hallazgos se han registrado en un rango de 40 metros cuadrados de extensión, sobre una plataforma de roca sedimentaria, en el borde del río. La evidencia indica que se trata de una serie de huellas perteneciente a distintas especies, la cual podría extenderse varios metros más. Las dimensiones de las icnitas varían entre los 12 y los 48 centímetros de longitud, y anchura de hasta 30 centímetros.

De manera preliminar y por la morfología de las pisadas (tamaño, forma, número de dedos y profundidad), el paleontólogo las atribuye a tres familias de dinosaurio: una carnívora de terópodos, de gran tamaño, de hasta 4 metros de altura, posiblemente, la de los tiranosáuridos, caracterizada por su huella de tres dedos.

Otra corresponde a dinosaurios más pequeños, de hasta 2 metros de altura, similares a los raptores (Dromaeosauridae), de tres dedos; y a una herbívora, del tipo pico de pato (Hadrosauridae), que pudieron llegar a medir 4 metros de altura, cuya huella deja ver tres dedos y extremos redondeados.

Cervantes Barriga explica que estas especies vivieron hace 65 millones de años, durante el Cretácico tardío, cuando dicha región debió tener cuerpos de agua, donde los animales se acercaban a alimentarse.

Desde el 21 de octubre de 2026, un equipo de especialistas del INAH comenzó las labores de documentación y registro del lugar, quedando aún grandes espacios por revisar, por lo que se prevé aumente el número de huellas.

Asimismo, se han tomado muestras de la roca para su estudio, por parte del geólogo Jasinto Robles Camacho. En tanto, el área de Arqueología del Centro INAH Michoacán, mediante trabajos encabezados por los arqueólogos María Fernanda Cabrera y José Luis Punzo Díaz, realiza la fotogrametría de las huellas, mientras que el registro en moldes está a cargo del biólogo y paleontólogo José Luis Ávila; para la identificación preliminar se cuenta con el apoyo del paleontólogo Carlos A. Hernández Luna.

“Un hallazgo de este tipo abre una ventana a un periodo que todos tenemos en el imaginario, pero que pocas veces se da la oportunidad de estudiarlo. Todavía no se determina cuántas especies se vayan a identificar con los protocolos de estudio paleontológico, pero, en las primeras observaciones, esta variedad de huellas puede ampliarnos el conocimiento sobre muchos aspectos de los dinosaurios en México, como la locomoción, la dirección de su marcha y, con ello, la convivencia entre especies, el comportamiento y la morfología”, destaca el arqueólogo Punzo Díaz.

El paleontólogo Cervantes Barriga comenta que en Michoacán se tienen antecedentes de este tipo de huellas en tres sitios: Playa Azul, en Lázaro Cárdenas; El Aguaje, en Aguililla, y los límites de Tiquicheo y Tuzantla. Ahora, este punto en Apatzingán representaría el cuarto. En México hay poco más de 30 sitios con icnitas de dinosaurio registrados ante el INAH, ubicados en los estados de Puebla, Coahuila, Oaxaca, Chihuahua, Sonora, Durango y Michoacán.

“Hay muchos sitios paleontológicos, pero pocos conservan evidencias con tales temporalidades. Este yacimiento se localizó en un área del país que enfrenta diversos retos sociales, por lo que un hallazgo así puede motivar a las poblaciones de la región, principalmente las infancias”, finalizó el especialista.

Deja un comentario